Estelar ex lanzador Norge Luis Vera se recupera de accidente de tránsito

El estelar ex lanzador cubano Norge Luis Vera se recupera de un accidente de tránsito que sufrió ayer en una zona próxima a la ciudad de Santiago de Cuba, que le ocasionó golpes y heridas sin peligro para su vida.

El pitcher santiaguero fue atendido por un equipo de especialistas en el Hospital Provincial Saturnino Lora de esa ciudad, donde en horas de la noche fue intervenido quirúrgicamente por las lesiones recibidas en la cadera y en el hueso del brazo, el húmero izquierdo.

Vera, quien acumula en su historial numerosas victorias como parte del equipo Cuba de pelota, anunció su retiro del deporte activo a mediados de este año 2011 y no integró la nómina del conjunto de Santiago para la presente Serie Nacional 51.

Al comienzo de la campaña nacional muchos aficionados a la pelota pensaron que el estelar lanzador se reincorporaría a su equipo de Santiago en el trigésimo juego, incluso, el propio Vera habló de esa posibilidad.Una cuestión que ahora resulta muy difícil de pronosticar.

(Con información de Radio Reloj)

Periodistas alfabetizadores de Villa Clara

Hace cincuenta años Cuba ganó una de sus más importantes batallas: la batalla contra el analfabetismo. En apenas un año, más de un millón de cubanos aprendieron a leer y escribir y salieron de la ignorancia.

La victoria fue de de todo un pueblo, en su mayoría de jóvenes que dieron el paso al frente al llamado de Fidel de declarar en 1961 a Cuba Territorio Libre de Analfabetismo. En aquella epopeya, participaron varios que luego engrosarían las filas del periodismo y que hoy constituyen ejemplos de profesionales entregados a su oficio.

De izquierda a derecha: Pantoja, Oslaida, Roland, Pedro, Celia y Benito (Fotos: Narciso Fernández)

En el caso de Villa Clara son seis colegas: Luis Orlando Pantoja Veitía, Pedro Méndez Suárez, Rolando González Reyes, Benito Cuadrado Silva, Oslaida Monteagudo Yanes y Celia Farfán González. De ellos, cinco laboran en el periódico Vanguardia y el otro, Luis Orlando Pantoja, lo hace en la emisora Radial CMHW, donde todos los días pide la palabra.

Hubo otros trabajadores de la prensa villaclareña que dieron igualmente su aporte de llevar la luz de la enseñanza a los campos cubanos: Lázara Carmenate, por años recepcionista de Vanguardia, ya jubilada, y las ex correctoras del propio órgano de prensa: Carmelita Cabrera Monteagudo  y Eumelia González Borrell.

Con 11 años alfabetizando en Maisí

Oslaida, en su actual función de correctora en Vanguardia.

Para Oslaida Monteagudo, correctora en Vanguardia desde hace más de treinta años, la Campaña de Alfabetización fue casi una aventura. La aventura de una niña de apenas 11 años, que sin tener clara noción de lo que hacía se sumó a ella y marchó a alfabetizar al extremo más oriental de Cuba.

“Ni sabía bien lo que era la alfabetización. En mi imaginación me veía con un rifle formando parte de un ejército. Enseguida mostré disposición y le pedí permiso a mi mamá. Me lo dio, aunque ni ella misma entendía mucho de eso, pues vivíamos en el campo, en Vega de Palma, cerca de Camajuaní. No obstante, firmó la planilla con su autorización.

“Mi mamá me preparó todo y, junto a otra niña de la zona, partimos hacia Varadero, en donde estuvimos varios días preparándonos. En tren, salimos hacia Santiago de Cuba y de ahí, en camiones, hacia Baracoa. Actuaba más por embullo que por otra cosa. Era la más pequeña del grupo, en edad y tamaño.

“Fui ubicada en un lugar llamado Guandao, un lomerío muy intrincado cerca de la Punta de Maisí. En la casa vivían siete personas y el dueño, un hombre cincuentón, estaba casado con dos mujeres y tenía hijos con cada una de ellas. Imagínate, enseguida me cambiaron y pasé a otra vivienda de mejores condiciones. El campesino se llamaba Anastacio Acosta y todos sus hijos eran mayores que yo.

Carnet de alfabetizadora de la entonces niña de 11 años, Oslaida Monteagudo.

“Impartía clases por la noche a cinco alumnos bajo la luz del farol. También enseñaba por el día. La señora de la casa no aprendía ni una letra y mucho trabajo me dio para que al final, al menos, supiera escribir su nombre.

“Cuando me preguntaban en dónde yo vivía y le decía que en Las Villas, no tenían ni idea de la distancia y la imaginaban cerca de Santiago de Cuba. Había jovencitas, con 15 o más años, que nunca habían bajado a Baracoa.”

Oslaida hace una pausa y regresa a su historia para rememorar aquel viaje en tren hacia La Habana: “Duró como una semana. Era un tren larguísimo, de muchos vagones de caña y dormíamos con nuestras hamacas amarradas a las casillas. Recuerdo que nos daban muchas latas en conserva y por el camino se las tirábamos a los niños que saludaban a nuestro paso.

“Del acto en la Plaza tengo muy vaga memoria, pues la concentración de aquel 22 de diciembre de 1961 fue enorme y ni siquiera estaba cerquita de la tribuna. Si coreaba, como todos: “Fidel, dinos que otra cosa tenemos que hacer”.

“A mi casa, a la estación de ferrocarril de Vega de Palma llegué como a las seis de la tarde. Había allí un tremendo alboroto. Me espero mi hermano. Todos asombrados de que yo, una niña, hubiese hecho lo que hice. Alfabetizando cumplí los doce años y bañándome en un río tuve mi primera mestruación.

“Me hubiera gustado haber tenido más edad en aquel momento para aquilatar mejor lo sucedido. Fueron nueve meses lejos de mi familia, que nunca pudo ir a verme por lo distante, pero fui muy bien cuidada por ese matrimonio, que me malcriaba como a su hija más chiquita. Resultó la experiencia más maravillosa de mi vida.”

Dos muchachos de Placetas en Oriente

Benito y Pedro, hoy dos experimentados periodistas, que en 1961 decidieron ir a alfabetizar a Oriente.

Benito Cuadrado Silva vivía en el propio Placetas, hijo de un pintor de brocha gorda. Pedro Méndez Suárez, en La Ceja, una finca cerca de Báez, y su papá era un isleño resabioso. Los dos estudiaban entonces en la secundaria básica Eduardo René Chibás.

Ambos dieron su disposición de irse a alfabetizar y recibieron el consentimiento de sus respectivos padres. Benito tenía entonces  16 años y Pedro, 14. Ellos, y el resto de los placeteños, unos veinte, hicieron entonces un juramento: solo irían a alfabetizar a Oriente, a la Sierra Maestra. A ningún otro lugar, y si fuera a Guantánamo, mejor.

A Benito, periodista de Vanguardia por más de cuarenta años, lo ubicaron en un intrincado paraje serrano. De Campechuela hacia arriba, unas cinco leguas después de Cienaguilla, a donde solo se podía llegar a pie o en mulos. El lugar exacto se llamaba Taller de la Gloria y allí vivía el campesino José Núñez Pérez y su esposa Inocencia.

“Tenían cuatro hijos: dos varones y dos hembras; el mayor, de 24 años. De los cuatro hijos de Pepe, dos eran analfabetos totales y los restantes, apenas tenían un segundo grado. Les enseñé a todos, incluida a Francisca, una jovencita que vivía cerca. Bueno, en el caso del viejo, casi, pues no le entraban las letras de ninguna manera. Malamente aprendió a firmar, pero, al menos, aprendió eso, de lo que se sentía orgulloso.”

Pedro Méndez, director del suplemento humorístico Melaito desde hace más de cuarenta años y afamado dibujante, era entonces un imberbe guajirito de profusa cabellera negra: “Me ubicaron en un lugar llamado Arroyo Seco, por los Pinares de Mayarí, en la Sierra Cristal, cerca del campamento de Raúl en el II Frente Oriental.

“La casa estaba en Cuatro Veredas y el dueño se llamaba Vitico Ramírez. Para llegar había que pasar en bote el río Mayarí, por un lugar que le decían El Jabao. Recuerdo que llegué como a las 10 de la noche y temblaba de frío. Nunca había visto montañas tan altas, con las nubes por debajo de mí. Allí alfabeticé a cuatro campesinos.”

Según Benito Cuadrado cuando se acostaba en su hamaca sentía los ratones correr y se pasaba toda la noche tirándole patadas para espantarlos. Recuerda que el día que llegó a la casa de Pepe Núñez en el almuerzo había viandas hervidas y carne seca. Me invitaron a almorzar, pero no quise comer nada. Entonces me dijo él: “Maestro aproveche que hoy tenemos carne y eso es una rareza por acá” Lo tomé en broma, pero ¡oígame!, con el paso del tiempo comprobé cuánta verdad había en las palabras del serrano.

“Ello ni siquiera comían carne rusa, porque decían que era carne de gente y que algunos vecinos habían encontrado dedos en las latas. Muchos nos ayudó a los brigadistas la abundancia de mangos en la zona. Creo que nos pusimos amarillos por dentro.”

Mientras a Pedro Méndez le llamó mucho la atención la diferencia de costumbres: “Eran hospitalarios, pero no tan abiertos como nosotros ya que no estaban acostumbrados a relacionarse con gente extraña. No comían arroz y cocinaban los alimentos, sobre todo el plátano, con apenas manteca y sin sal. Hablaban distinto a nosotros. Si iban a decir “se te cayó esto” lo decían al revés. “te se cayó esto”. Sin embargo, me querían mucho y nos llevábamos bien.”

Benito nunca olvidará aquella emboscada rebelde contra los alzados que habían por la zona donde él alfabetizaba: “Un mediodía llego a mi casa después de darle clases a Francisca y veo entre las lomas descender a un grupo de hombres armados. Al rato, escucho un tremendo tiroteo y voces lejanas intimando la rendición: “Ríndanse maricones” y la respuesta inmediata, acompañada del tableteo de ametralladoras: “Vengan a buscarnos, cojones”

“Terminado el combate fuimos al lugar. El espectáculo era impresionante: tres bandidos muertos, alineados uno al lado de otro y uno, algo alejado, gravemente herido en el estómago. Los milicianos, casi niños, habían tenido dos o tres heridos a sedal. Nada de importancia. En parihuela intentaron bajar al herido hacia el hospitalito de Cienaguillas, recién construido por le Revolución, pero no llegó con vida.”

En tanto, Pedro tampoco olvida que fue allá, en medio de aquellas lomas orientales, donde hizo su primer trabajo artístico: “Fue en una laja grande. Conseguí pintura roja y con un pincel que hice con la crin del caballo de Ángel Beltrán, escribí: “Aquí se encuentran los brigadistas de Placetas, y a continuación, la relación nominal de cada uno.”

Benito, extremo derecho, una vez llegado a Placetas, finalizada la Campaña de Alfabetización.

Para Benito, la Campaña de Alfabetización tuvo mucho simbolismo: “Para un muchacho de ciudad estar en la Sierra Maestra, en el mismo lugar donde se había luchado contra la tiranía de Batista y hacer allí una labor como alfabetizar, enseñar a leer y escribir, representó lo mejor que se podía esperar de la Revolución, que emergía por ese entonces. Vivir en las condiciones humildes de los campesinos, enseñarlos y aprender de ellos, de su experiencia, me marcó mucho. Me marcó para toda la vida. Dos horas después de haber llegado a mi casa, el 25 de diciembre de 1961, llegó mi hermano, que había alfabetizado en la zona norte de la provincia.”

Pedro, a medio siglo del acontecimiento que selló un hito en la historia de nuestra Patria, significa: “La alfabetización fue una escuela. Creo que nosotros aprendimos más de lo que enseñamos. Cuando volví era otra persona. Mi verdadera conciencia revolucionaria comenzó allí. Ir, fue una aventura. Regresar, meses después, marcó mi madurez como persona y revolucionario.”

Celia y Roland, alfabetizadores de Dobarganes

Roland y Celia, alfabetizadores de Dobarganes, Santa Clara.

Celia Farfán y Rolando González llevan trabajando juntos más de cuarenta años y se conocen de toda una vida, pues ambos nacieron en el mismo barrio en Santa Clara. Ella, es diseñadora de Melaito casi desde su fundación hace 43 años y Roland, redactor y caricaturista de la renombrada publicación del centro de Cuba, desde el mismo tiempo.

A Celia su papá no le dejó ir a alfabetizar fuera de Santa Clara. Pero no quiso dejar de participar y en Dobarganes mismo, cerca de su casa, enseñó a leer y escribir a varios humildes trabajadores que nunca habían tenido la posibilidad de ir a la escuela.

“Yo tenía 15 años y mi papá no permitió que me fuera lejos de la casa. Era alumna del segundo año del preuniversitario Osvaldo Herrera y di mi disposición de enseñar. Alfabeticé a cinco vecinos: tres hombres y dos mujeres. Recuerdo que Pedro Águila, un obrero de unos 40 años, era analfabeto total; mientras que Andrés Osés, de aproximadamente unos 30, era semianalfabeto.

“Mis hermanos sí alfabetizaron lejos. Uno de ellos, Gualberto Farfán, aunque era menor, pues tenía solo 13 años, dio clases en la zona de General Carrillo. Para mí, como para toda mi generación, la Campaña de Alfabetización fue muy linda y una experiencia inolvidable.”

Carnet de alfabetizador del entonces joven de 20 años, Rolando González Reyes.

Rolando, Roland, como nombre artístico, sí marchó lejos de casa. Con 20 años alfabetizó en un pueblucho llamado El Naranjo, una zona intrincada del macizo montañoso del Escambray llena de alzados:

“Subimos a las lomas en un camión del Ejército. Allí, en El Naranjo, estuve poco tiempo, pero el suficiente para que viera a un alzado agonizando luego de un enfrentamiento con la milicia. Todavía se me erizan los pelos. De ahí, nos llevaron para Barajagua, cerca de Cumanayagua. Fuimos el instructor y dos amigos míos, uno de apellido Quintana, y el otro, Abreu. A mí me ubicaron en la Finca Santa Gertrudis, que pertenecía a una familia de buena posición, los Montes de Oca.

“La ubicación la gané yo porque le caí en gracia a uno de los hijos, quien le dijo al padre: “Papá, este es el que se queda”. Allí, hasta me enamoré de Idalia, la hija del matrimonio, que tenía más o menos mi edad.

“Alfabeticé a tres campesinos, los que me dieron mucho trabajo, pues solo querían estar tocando guitarra y no estudiar. Tenía que inventar para convencerlos, vaya, embullarlos. Fue una época muy linda. No pude ir a La Habana, pero acá en Santa Clara, en el barrio, me hicieron un lindo homenaje. Bajé de las lomas con barba y lleno de collares de santajuana.

“La alfabetización significó mucho en mi vida. Era un pepillito del Parque Vidal, que nunca  había salido de Santa Clara. Enseñar me permitió ver y conocer otro mundo. Nunca la olvidaré.”

Pantoja, la Campaña desde un puesto de dirección

Luis Orlando Pantoja, derecha, saluda a Pedro Méndez en la sede de la UNEAC de Villa Clara.

Luis Orlando Pantoja es el más longevo de todos los alfabetizadores periodistas entrevistados. Tiene ahora 78 años y una salud que no siempre acompaña a su espíritu de hombre batallador y dedicado al trabajo.

A diferencia del resto de los colegas que estuvieron dando clases y enseñando a leer y escribir durante aquellos meses de 1961, Pantoja asumió desde el inicio de la Campaña de Alfabetización funciones de dirección.

“Trabajaba en el INRA cuando el comandante Luis Borges me informó que debía pasar a la Comisión Provincial de Alfabetización de la antigua provincia de Las Villas, la que estaba presidida por Luis González Marturelo. También la  integraban, entre otros, Diosdado Gómez, vicepresidente encargado de las Finanzas; Melba Gómez, Técnico de la Campaña, y el maestro Julio López Blanco.

“Tenía la responsabilidad de la Propaganda y radicaba en la calle Cuba y San Cristóbal. Teníamos un periódico llamado El Alfabetizador y también hacíamos menciones radiales.

“Fueron tiempos de mucho trabajo. Había alzados por doquier en esta provincia, no solo en el Escambray y eso le costó la vida a varios alfabetizadores: Conrado Benítez, Manuel Ascunce, Delfín Sen Cedré, nombres conocidos por todos los cubanos, pero también a otros de los cuales no se sabe tanto. Me refiero a los dos técnicos de la Campaña de Alfabetización: Abel Roig y Santos Caraballé, asesinados en un lugar cercano a Yaguajay.

Bandera de la alfabetización que ondeó en Territorio Libre de Analfabetismo.

“Debo decir que el alma de la Campaña de Alfabetización fue el maestro y poeta Raúl Ferrer. Como pedagogo, le imprimió toda su experiencia de maestro rural y como comunista le dedicó todas sus energías. Ferrer, un hombre inteligente y sabio, creó la célebre ecuación QUTATA 2, siglas de Que todo Analfabeto  tenga su Alfabetizador y que todo Alfabetizador tenga su Analfabeto.

“Recuerdo la competencia fraternal para declarar el Primer Municipio Libre de Analfabetismo. Hasta el último minuto, San Juan de los Yeras estuvo optando, pero en buena lid lo ganó Güira de Melena. San Juan, entonces, fue el segundo de Cuba.

“Pienso que la Campaña sentó las bases para todo el desarrollo cultural del país. Resultó una experiencia única y de tanto valor espiritual ver aquellos niños y niñas de 13 o 14 años dando clases con tanta responsabilidad y alejados de su familia en tantos lugares intrincados.

“Fue una verdadera escuela forjadora de conciencia y despertó en mí el maestro que llevo dentro y del que nunca me desprenderé. Ponlo en mayúsculas: Si no fuera periodista, fuera MAESTRO.”

Premian Salón Internacional de Melaitos de Villa Clara

Primer Premio de Humor Erótico

Los premios del XI Salón Internacional de Humor Gráfico Santa Clara 2011 fueron entregados en la tarde del martes 20 de diciembre, en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de Villa Clara.

En el apartado de Humor General el primer premio lo obtuvo el ucraniano Vladimir Kasanevsky (obra sin título); el segundo, Adalberto Linares Díaz, de Villa Clara, por la obra El Grito; y el tercer galardón recayó en Ramiro Zardoyas Sánchez (Ciudad Habana), por obra sin título.

Los artistas Osvaldo Díaz Moreira (Camagüey), así como Pedro Méndez Suárez y Alfredo Martirena Hernández, ambos de Villa Clara, recibieron menciones.

El joven Ismael Fragoso recibe el Primer Premio en Humor Erótico de manos de Jorgelina Pestana, presidenta del Gobierno en Villa Clara. (Fotos: Ramón Barreras Valdés.)

En la categoría de Humor Erótico se destacó en primer lugar la pieza escultórica titulada Cómo me gusta el reguetón, de la serie «El cosedor de calderos», de Ismael A. Fragoso Figueroa, del municipio Santo Domingo, V.C.; el segundo puesto lo mereció Adalberto Linares, por la obra Gastro, y el tercero fue para Alfredo Martirena, con la pieza Juego erótico fallido.

El Segundo Premio de Humor Erótico recayó en la obra Gastro, de Félix Adalberto Linares.

Gastro, de Adalberto Linares, de Melaito, segundo Premio Humor Erótico
Mención a Osvaldo Gutiérrez Gómez Ciego de Ávila.

Se les entregaron menciones a: Ramiro Zardoyas (obra S/T), Pedro Méndez (obra Pensándolo bien) y a Osvaldo Gutiérrez Gómez, por la pieza Brujas.

Mientras, Ramsés Morales Izquierdo recibió el premio colateral otorgado por el Centro Provincial de las Artes Visuales.

El jurado –integrado por los prestigiosos caricaturistas cubanos Arístides Hernández Guerrero (Ares), en calidad de presidente; Antonio Mariño Souto (Ñico) y Adán Iglesias Toledo– reconoció los trabajos más sobresalientes entre más de 80 piezas en concurso de autores extranjeros de Argentina y Ucrania, y nacionales de Las Tunas, Granma, Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Cienfuegos y Ciudad de La Habana.

La muestra del XI Salón Internacional de Humor Gráfico estará abierta al público hasta el mes de enero en la Arche Galería de la UNEAC villaclareña.

Pedro Méndez, director de Melaito, Mención Humor General

Felicitan a Melaíto por sus 43 años de fundado

La actividad de premiación también constituyó escenario para homenajear al colectivo del suplemento humorístico Melaíto, el cual arribó a sus 43 años de existencia este 20 de diciembre.

Pedro Méndez Suárez y Julio Ramiro Corzo, primer secretario del Partido en Villa Clara

Julio Lima Corzo, primer secretario del Partido en Villa Clara, entregó a Pedro Méndez Suárez, fundador y director de la publicación, una reproducción de la portada del primer número de la revista, sacado a la luz en 1968 en la antigua provincia de Las Villas al calor de la histórica Zafra de los Diez Millones.

Mercedes Azcano Torres, directora de la revista Pa`lante, entregó un reconocimiento al colectivo villaclareño.

Mercedes Azcano Torres, directora de la revista Pa`lante, se sumó a las congratulaciones con un diploma de reconocimiento para el colectivo villaclareño, además de varios ejemplares del libro Palante: Cincuenta, sí cuentan, de la Editorial Pablo de la Torriente Brau, dedicado a las cinco décadas de la popular publicación humorística.

Pedro Méndez agradeció al PCC por el gesto y reconoció, además,  que Melaíto le debe mucho a Pa`lante, pues en sus inicios varios de los integrantes de la revista de tirada nacional ofrecieron su ayuda y conocimientos a los caricaturistas de la región central del país.

Con información tomada de Vanguardia, del periodista Francisnet Díaz Rondón

Diciembre de 1958 en Las Villas: días de fuego y metralla

En diciembre de 1958, la dictadura de Fulgencio Batista –entronizada en el poder desde el golpe de estado de 1952–, se caía en pedazos sacudida por los demoledores golpes del Ejército Rebelde.

En La Habana, las conspiraciones militares se sucedían unas tras otras con el beneplácito de la embajada norteamericana en Cuba, que buscaba reeditar la fórmula de la mediación aplicada con éxito en el año 1933.

También se buscaban otras alternativas de emergencia, como la intervención en el conflicto por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) o el asesinato del Comandante en Jefe, Fidel Castro, en plena Sierra Maestra. Para este último propósito, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contrató por 10 mil dólares al agente norteamericanos Robert Nye, quien fracasaría en el intento.

En Oriente, Fidel, Raúl y Almeida coordinaban acciones guerrilleras entre los tres frentes de lucha y, poco a poco, iban dándole forma a la estrategia revolucionaria de asediar la ciudad de Santiago de Cuba para su ataque y toma definitiva.

Acá en Las Villas la situación era sumamente complicada. Por un lado, estaba la Columna 2 Antonio Maceo, del comandante Camilo Cienfuegos, acampada en la zona norte de la provincia en donde había establecido un nuevo frente guerrillero en coordinación con el Partido Socialista Popular (PSP). Ya por ese entonces, Camilo había sido desechado la Operación Caja de Tabaco, previamente coordinada con la dirección provincial del PSP que dirigía Arnaldo Milián, que los trasladaría a Pinar del Río ocultos en dos rastras camufladas.

Mientras tanto, el Che Guevara cumplía con acierto la orden de Fidel de asumir el mando de todas las fuerzas que operaban en Las Villas y daba pasos favorables en función de la unidad revolucionaria. Unidad que, con la firma del Pacto del Pedrero, el 1ro de diciembre, tuvo un momento clave al integrar bajo su mando los esfuerzos conjuntos del M-26-7, del DR-13 de Marzo y del Partido Socialista Popular (PSP). Solo el Segundo Frente del Escambray, dirigido por Eloy Gutiérrez Menoyo, mantuvo una posición anti unitaria y abiertamente contrarrevolucionaria, y se replegó hacia el sur del macizo montañoso.

La ofensiva rebelde decretada por el Comandante Guevara en el Frente de Las Villas cobraba forma cada día. El 9, intercambiaron por radio los jefes de las dos columnas invasoras. El Che auguró que a la dictadura le quedaba poco y anunció su plan de atacar Santa Clara. Cuatro días más tarde; el 13, planteó en una entrevista: «Estimo necesario y vital dejar incomunicado el occidente con el oriente y estimo que la ciudad de Santa Clara está virtualmente en nuestras manos, cuando realmente se haga una ofensiva de todos los factores revolucionarios agrupados.»

Puente de Falcón, derribado por el Ejército Rebelde.

El 16 de diciembre fueron ejecutadas dos importantes acciones revolucionarias. Soldados del Che, bajo el mando del capitán Rogelio Acevedo, derribaron el puente de hierro de Falcón y cortaron en dos la Isla. Mientras, otra tropa rebelde, esta del DR-13 de Marzo, dirigida por el comandante Faure Chomón Mediavilla, ocupó el poblado de Báez.

El 17, Santa Clara sería conmocionada por una acción comando casi suicida del DR-13 de Marzo, que liberó de la Audiencia, en donde era juzgado, a Joaquín Milanés, El Magnífico. En esa demostración de audacia, de gran resonancia local, murió el capitán Ramón González Coro.

El 20 de diciembre, Camilo tuvo un encuentro en Purpurí, Camajuaní, con un teniente de Batista, de apellido Casamayor, apodado el Látigo Negro, quien falleció, junto a otro militar. Ese día 20 y el 21siguiente, tuvo lugar en el poblado remediano de General Carrillo, la Plenaria Azucarera en Armas, cónclave donde participaron más de 800 obreros y que brindó un apoyo incondicional a la Revolución.

El 21, Camilo atacó y tomó Zulueta, en un combate que duró unas doce horas. El médico del pueblo, Dr. Mortera, fue el que pactó las condiciones de rendición con las tropas enemigas. También ese propio día, el propio Señor de la Vanguardia, como lo bautizara el Che, inició el asedio de diez días del cuartel de Yaguajay. Mientras, de manera simultánea, otros soldados del Comandante Guevara atacaban Guayos y Cabaiguán, en la actual provincia de Sancti Spíritus.

La ofensiva revolucionaria tuvo entonces de punta de mira a Placetas. Su ataque y toma se concretó el 23 de diciembre. Allí, el Che dio una nueva prueba de su proverbial arrojo y temeridad cuando, en acción comando, corrió al descampado por el puente de los elevados y neutralizó una ametralladora que hacía mucho daño a los rebeldes.

El propio día 23, tropas del DR-13 de Marzo dirigidas por el comandante Faure Chomón tomaron el montañoso poblado de Manicaragua, y acentuaron la incomunicación del enemigo hacia el este del país.

En Placetas liberada, el Che ordenó al comandante Víctor Bordón Machado marchar hacia el centro-sur de la provincia y, como misión principal, destruir el puente sobre el río Sagua la Grande, en las inmediaciones de Santo Domingo. La idea estratégica del comandante Guevara pretendía evitar todo refuerzo de tropas provenientes de La Habana, o detener al enemigo que intentara retirarse de Santa Clara. Un importante cometido que el hijo de Quemado de Güines cumpliría.

El 24 y 25, días de Nochebuena y Pascuas, hombres del Che Guevara atacaron y tomaron otras dos importantes localidades de la actual Villa Clara: Remedios y Caibarién; en la Villa Blanca, con fuerzas combinadas de la Columna 2 «Antonio Maceo».

Las condiciones estaban ya creadas para atacar la ciudad más importante del centro de la Isla: Santa Clara. Un vital nudo de comunicaciones, donde Batista tenía concentrada una dotación de más de 10 mil soldados. Por entonces, las fuerzas rebeldes no superaban la cifra de 300 hombres, pero eran dueños del campo de operaciones y en sus manos estaba la ofensiva en las acciones.

La noche del 27 de diciembre, a la tenue luz de unas velas, al carecer la ciudad de Placetas de luz eléctrica, el jefe rebelde preparó desde el Hotel Las Tullerías el asalto final a la cabecera provincial. Ernesto Guevara calculó un mes, como mínimo, para poder ocuparla. Le bastarían apenas cinco.

Del instante de esa decisión, escribiría años más tarde el propio Che: «Al retirarse el enemigo de Camajuaní sin ofrecer resistencia, quedamos listos para el asalto definitivo a la capital de la provincia de Las Villas. (Santa Clara es el eje del llano central de la isla, con 150.000 habitantes, centro ferroviario y de todas las comunicaciones del país.) Está rodeada por pequeños cerros pelados, los que estaban tomados previamente por las tropas de la dictadura.»

La Batalla de Santa Clara en la memoria

El panel histórico-militar realizado la víspera dio inicio al homenaje por el aniversario 15 de la llegada de los restos del Che y del Destacamento de Refuerzo a la Plaza, que se extenderá hasta diciembre de 2012.

El general de brigada (r) Dr. Oscar Fernández Mell, el Comandante del Ejército Rebelde Víctor Bordón Machado y el el general de brigada (r) Luis Alfonso Zayas. (Fotos: Freddy Pérez Cabrera))

Una disertación y clase magistral de Historia de Cuba tuvo lugar en la Plaza de la Revolución Ernesto Guevara, cuando protagonistas de la Campaña de Las Villas y la Batalla de Santa Clara, junto a reconocidos investigadores, disertaron acerca de la épica batalla que contribuyó a darle el puntillazo final a la tiranía de Fulgencio Batista.

El panel histórico-militar que inició el homenaje por el aniversario 15 de llegada de los restos del Che y su Destacamento de Refuerzo a la Plaza que lleva su nombre, el cual se extenderá hasta el 17 de octubre del 2012, según manifestó en la apertura, Fe Veneranda García Hernández, directora del complejo escultórico Comandante Ernesto Guevara de la Serna.

Del apoyo recibido por las tropas del M-26-7 bajo su mando, cuando el Che llegó a Las Villas al frente de la Columna 8 Ciro Redondo, habló el Comandante del Ejército Rebelde Víctor Bordón Machado, al tiempo que aclaraba que acá los invasores encontraron una valiosa ayuda de sus hombres y la posibilidad de realizar acciones combativas a un ritmo acelerado.

El general de brigada (r) Dr. Oscar Fernández Mell rememoró los días finales de 1958, cuando el Che, con apenas algo más de 300 hombres, enfrentó y derrotó en Santa Clara a un ejército que sobrepasaba los 10 mil efectivos. También recordó cómo el jefe rebelde utilizó la táctica del guerrillero, y  con su habitual audacia,  venció  al enemigo en apenas cinco días, cuando, inicialmente, había previsto un mes de combate.

Mientras, el general de brigada  (r) Luis Alfonso Zayas hizo alusión a la planificación del asedio a la ciudad capital de la antigua provincia de Las Villas y el modo audaz en que el jefe invasor de origen argentino fue ocupando cada calle y lugar de Santa Clara, hasta asegurar el colapso de la dictadura. Sus consideraciones relativas a las acciones en la loma del Capiro, que dirigió como capitán rebelde, y otros recuerdos emocionaron a los presentes.

El teniente coronel Roberto Pérez Rivero, diserta acerca de las cualidades militares del Che.

Como parte del panel histórico-militar disertaron los investigadores Alfredo Carratalá, Milagros Román y el teniente coronel Roberto Pérez Rivero; los dos primeros, profesores de la Universidad Central  Marta Abreu de Las Villas, y el tercero, de la Escuela Militar Superior Comandante Arides Estévez.

El profesor Carratalá versó su conferencia en el arte militar del Che; en tanto, la Dra.en Ciencias Milagros Román ponderó el papel en la Batalla de Santa Clara de tres destacadas mujeres, hijas de Villa Clara: Aleida March de la Torre, la enfermera Ernestina Mazón Crespo y la carismática combatiente Zobeida Rodríguez Ferreiro, Mimí.

Con relación al arte militar del Guerrillero Heroico, el especialista evaluó la influencia del propio Comandante en Jefe en la Sierra Maestra, las clases de lucha guerrillera en México durante la preparación de la expedición del yate Granma y su innata capacidad combativa que lo convirtieron en un maestro de la guerra, como lo calificó el propio Fidel.

Previo al inicio del panel que profundizó en la Batalla de Santa Clara, el Comandante del Ejército Rebelde Víctor Bordón Machado y los generales de brigada (r) Oscar Fernández Mell y Luis Alfonso Zayas depositaron una ofrenda floral en el Mausoleo Campaña de Las Villas en homenaje a los caídos en la épica gesta libertaria liderada por el Comandante Ernesto Guevara de la Serna.

Menéndez en el recuerdo de su Encrucijada natal

Jesús Menéndez, el General de las Cañas, nació el 14 de diciembre de 1911 en la finca La Palma, en las inmediaciones de Encrucijada. Estuve allá hace unos días y entrevisté a dos personas que lo llevan bien dentro: Gloria Maravilla García Pérez y Teodoro Orestes Pérez Álvarez, su primo hermano. Vanguardia publicó este trabajo en la edición del sábado.

«anda por su isla, […] recorre las cañas míseras,

habla con el cortador desollado,

lo anima y lo sostiene»

«Elegía a Jesús Menéndez

Nicolás Guillén

Fotocopia: Manuel de Feria

No hay nada en Encrucijada que no recuerde a Jesús Menéndez Larrondo, el negro humilde descendiente de esclavos que, a fuerza de tesón, ganó el sobrenombre glorioso de General de las Cañas.

En la finca La Palma, a la vera del camino que conduce hasta el poblado, nació el 14 de diciembre de 1911. Desde aquel humildísimo bohío campesino de guano y tabla de palma, se empinó el hijo del mambí Carlos y nieto del también soldado del Ejército Libertador Doroteo Álvarez, para convertirse en el más grande adalid de los trabajadores azucareros en Cuba y un líder continental de renombre.

Un dirigente comunista que logró arrancarles a los monopolios yanquis y a la oligarquía nacional el famoso Diferencial Azucarero, una de las mayores conquistas proletarias de la República Neocolonial.

Jesús solamente pudo estudiar hasta el cuarto grado, y a los 11 años quedó huérfano de madre, por lo cual tuvo que ir a vivir a casa de sus tías en Encrucijada. Al hablar arrastraba la letra erre como un francés renuente a olvidar su lengua, al decir de Nicolás Guillén en su conocida Elegía; por eso resultaba gracioso escucharle decir: carro, ferrocarril, cigarro y otras tantas palabras con esa consonante.

Pero qué fluido hablaba, y qué claro, afirmaban los humildes obreros de los bateyes azucareros y los cortadores de caña al escuchar al hijo de la difunta Adela dirigirles un discurso bien sazonado y con ideas fáciles de entender.

Y resulta que Jesús Menéndez Larrondo –el secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros (FNTA), la organización sindical más fuerte del movimiento obrero cubano, y representante a la Cámara por el Partido Socialista Popular– tenía don de gente y la rara cualidad de persuadir y convencer a todos; incluso, a los propios patronos y dueños de centrales azucareros, quienes accedían a beneficiar a los trabajadores influenciados por el verbo disuasivo del dirigente sindical villareño.

Así pudo arrancarles al Imperialismo y a la oligarquía nacional los millones de pesos del llamado Diferencial Azucarero, acuerdo justo que tanto benefició a los trabajadores azucareros en las zafras de 1946 y 1947, y otras tantas medidas de un amplio sabor proletario.

Mas Menéndez no surgió de la nada. Cada calle de Encrucijada le vio de vendedor ambulante primero y de trabajador azucarero en el central Constancia después; y no hubo vega tabacalera de los alrededores en la que Jesús no trabajara. Allí se casó con Zoila, una de las hermosas hijas de los Cervera, y siempre regresó a Encrucijada cada vez que su escaso tiempo lo permitía.

El 22 de enero de 1948 fue asesinado de manera alevosa en la estación de Manzanillo: «Soy representante a la Cámara y no puedo ser detenido. Usted no puede violar la inmunidad parlamentaria. Lo siento, capitán, pero ya le dije que no puedo acompañarlo», le había dicho al esbirro que lo conminaba a seguirlo, al tiempo que le daba la espalda, y con paso elástico echaba a andar en sentido opuesto. Segundos después, una bala atravesó su corazón y puso fin a tan valiosa existencia.

Su muerte constituyó una de las mayores manifestaciones de duelo popular en los 56 años de República. Sus restos mortales fueron velados en el Capitolio Nacional. En la despedida de duelo, diría Blas Roca, entonces secretario general del PSP: «Él fue de los constructores de nuestro Partido, él ayudó a hacerlo; él le ha dado nombre y carácter, porque un partido vale siempre tanto como valen sus hombres y un partido que tiene a un hombre del valor de Jesús Menéndez, es un partido que vale de verdad».

Gloria, Maravilla, compañera de luchas

Gloria, recuerda con devoción al General de las Cañas.

Gloria, habla con pasión desbordada del general de las Cañas. (Fotos: Manuel de Feria)

Tiene 86 años, y una memoria que le hace justicia al apodo con que todos la conocen en Encrucijada: «Si dices Gloria García Pérez nadie sabe a quién te refieres, pero si dices Gloria Maravilla, entonces lo sabe hasta el gato».

«¿Que cuándo conocí a Jesús Menéndez? No, fue Jesús quien me conoció a mí, pues vino a verme recién nacida yo, con uno de mis hermanos mayores, contemporáneo con él. Así que siempre estuvo vinculado a mi familia y cuando mi madre enfermó de tuberculosis habló con ella y le pidió permiso para llevarme consigo a La Habana, alegando que le hacía falta para que le ayudara a criar a sus hijos. En verdad, lo hizo para evitar que me contagiara, y fue la manera que encontró para salvarme de aquella terrible pobreza en que vivía.

«Ya entonces, él era un dirigente sindical reconocido en toda Cuba, pero debo decirle que fue aquí en estas mismas calles en que surgió como líder. Recuerdo la Marcha contra el Hambre durante el gobierno de Machado. Tenía apenas 7 años, pero cierro los ojos y veo a Jesús pasando frente a mi casa, protestando contra la horrible miseria existente. Entonces él trabajaba en la escogida de El Medio, como le decían para diferenciarla de una que había en la entrada del pueblo y de otra en la salida. La Guardia Rural disolvió la manifestación a plan de machete y acusó a Jesús de ser el cabecilla, pero no pudieron cogerlo, pues corrió como un guineo.

«Físicamente, era un negro lindo, de facciones finas, de cuerpo estilizado y delgado. Hablaba arrastrando la r, pero era cortés y muy educado. Hay gente que dice recordar que Menéndez llegó un día a su casa y le pidió de comer, pues llevaba horas sin probar bocado, o una taza de café. Mentira, lo digo yo que lo conocí bien. Él era incapaz de pedir comida y el café no le gustaba y casi no lo tomaba, ni aun en su propia casa.

«A mí me ayudó mucho. Era una guajira cerrera que nunca había salido de aquí ni para ir tan siquiera a Calabazar. Así que llegar a La Habana en 1944 y ver tantos edificios y tanta gente junta fue algo bien grande. En la casa de Menéndez, en el reparto Lawton, viví hasta después de su muerte, cuando regresé a Encrucijada donde estaban los míos. Fueron cuatro años junto a él, que paraba poco en casa, su esposa e hijos y una de sus tías, Andrea, quien lo había ayudado a criar de pequeño, y a quien Jesús quería mucho y le daba todos los gustos que quisiera.

«No había día en que llegara, fuera a la hora que fuera, y que no le preguntara a su tía cómo había pasado el día y qué había comido, pues ella era de poco apetito. Y si había tiempo, le decía: “Tía, hoy vamos a comer temprano para dar una vuelta por La Habana para que conozca cómo viven los ricos y también los pobres.” Y en carro, manejando Alberto, su chofer, que era de Santa Clara, nos sacaba a pasear a todos por los barrios exclusivos y por los humildes.

«Por su intermedio trabajé en la Caja del Retiro Azucarero, que era dirigida por Idelfonso Augier, hermano del poeta Ángel; ambos de filiación comunista y excelentes personas los dos.

Mascarilla mortuoria del líder azucarero. Original en la Casa-Museo Jesús Ménendez, de La Palma

«La muerte de Jesús sorprendió a todos. Esa noche iba a una reunión del Partido Socialista Popular en casa de una militante llamada Ondina Callejas y como a las 8 y 10, aproximadamente, interrumpen la Novela del Aire y el locutor de la emisora Mil Diez anuncia: ¡Flash, flash! ¡Último minuto! Acaban de asesinar en Manzanillo a Jesús Menéndez.

«De regreso a la casa, casi no pude ni entrar, pues el pueblo se había volcado allí de manera espontánea. A partir de entonces, fue todo una locura. Había mucha ira acumulada en la gente. Todavía su cadáver permanecía en Manzanillo. Luego fue velado en el Capitolio Nacional, y Blas Roca despidió el duelo. Dejó huérfanos a cuatro hijos pequeños.

«Jesús Menéndez sigue vivo y seguirá. La obra suya y su vida están aquí en esta calle Jesús Rodríguez, ahora 2a. del Norte, de Encrucijada, pero también está en toda Cuba, pues dondequiera que haya un central, dondequiera que haya un obrero azucarero, ahí estará Jesús Menéndez.»

Teodoro, primo de Jesús

«Me llamo Teodoro Orestes Pérez Álvarez y tengo 80 años cumplidos. Nací aquí en Encrucijada el 9 de noviembre de 1931 y soy primo hermano de Jesús, pues mi madre y su padre eran hermanos carnales, aunque él tuviera el apellido Menéndez y no Álvarez, pues así lo inscribieron.

«Entre nosotros había una diferencia de edad de 20 años, así que siempre lo vi y traté con mucho respeto. De trabajador ascendió a dirigente obrero y aquí en Encrucijada hizo de todo, incluso hasta de herrero, en una herrería que había en el poblado.

«Cuando nos veíamos, nos saludábamos con afecto. El día de su boda con Zoila, una de las hijas de los Cervera, pasé por frente de la casa y vi la alegría familiar que existía. No entré, pues era un muchachón y entonces esas cosas se respetaban mucho, pero sí lo recuerdo bien. A él le gustaba mucho venir a Encrucijada, y cada vez que podía lo hacía y salía a recorrer los campos y a saludar a la gente, pues tenía imán para las personas.

«Su último discurso en Encrucijada lo dio en 1947. Fue un mitin de pueblo que organizó el PSP con los trabajadores azucareros. Hubo palabras suyas que nunca las voy a olvidar, por el lenguaje directo y claro que utilizó. Dijo Jesús: “Les voy a decir una cosa, abran bien las guatacas, para que entiendan. Nosotros estamos luchando por la consigna reivindicativa de mayores salarios, pero ustedes tienen que estar preparados, abran bien las guatacas, para la lucha que nos toca: el poder obrero en manos de los trabajadores.”

«Esas palabras de contenido marxista, algo que aprendí mucho después con la Revolución, quedaron bien grabadas en mí. Ese último discurso de Jesús en su tierra natal, se efectuó en la Avenida Martí, al lado de la Imprenta y asistió mucha gente humilde.

«Siempre Menéndez fue consecuente con sus ideas, por eso se ordenó su asesinato, que acá, en la tierra que le viera nacer causó un dolor enorme, pues Encrucijada perdía a una de sus hijos más ilustres, al punto que sin ser militar se le conoce como el General de las Cañas.»

En la casa de Teodoro, quien se recupera de una linfangitis severa, tomamos un sabroso café. Antes, en la humilde vivienda de Gloria nos habíamos tomado otro. Ya en la puerta de la casa, la maravilla de persona de Gloria nos hizo sentar de nuevo y, con pulso firme y sin usar espejuelos, anotó con letra legible nuestros nombres y respectivos teléfonos: «Hijos, para si necesito saber de ustedes».

Y ese sencillo gesto nos recordó a Mariana, la madre de los Maceo y de todos los cubanos, y aquella hermosa semblanza de nuestro José Martí titulada Mariana Maceo: «Con su pañuelo de anciana a la cabeza, con los ojos de madre amorosa para el cubano desconocido, con fuego inextinguible, en la mirada […] Ella quería que la visita se llevase alguna cosa de sus manos; ella lo envolvía con mirada sin fin; ella lo acompañaba hasta la puerta misma, premio más grato por cierto […]»

Mientras haya cubanas como Gloria, vivirá Jesús Menéndez.

Menéndez, después de un acto proletario en 1946. Segunda a su derecha, Gloria Maravilla.

Martín Saura, mejor director de béisbol del mundo en el 2010

Estuve en casa de Eduardo Martín Saura cuando la joven colega Mayli Estévez le hizo la entrevista que reproduzco a continuación. Fue en el balcón de su hogar en el 12 Plantas del Sandino, en Santa Clara. No hubo fotos y fue una lástima. Eduardo se mostró coloquial y, como siempre,  muy amable. Estaba muy contento y a la vez sorprendido por el premio, que llegó bastante tarde, pero como la dicha es buena no sobra el merecido reconocimiento. En el periódico Vanguardia de este fin de semana fue publicada con el título El mejor está en la banca.

Campeón de la Copa Intercontinental 2010.

Les dejo con las declaraciones del director de béisbol Eduardo Martín Saura, Doctor en Ciencias del Deporte, y que ahora se ocupa por rescatar la masividad de la práctica de la pelota, nuestro deporte nacional, en edades tempranas; algo que se perdió en los últimos años.

El mejor está en la banca

Por Mayli Estévez

La IBAF (en español, Federación   Internacional de Béisbol Amateur) se toma su tiempo para las decisiones importantes; un año después de los hechos, acaba de premiar al otrora manager naranja, Eduardo Martín Saura, como coach del 2010 a nivel mundial, una distinción que Cuba no recibía desde los tiempos de Jorge Fuentes.

El sereno exdirector no se lo esperaba; de hecho, luego de varias entrevistas a la radio nacional, me convidó a verificar la información.

«¿Está confirmado? Lo que pasa es que me sorprendieron con la decisión, pienso que tuve el resultado, que es lo que más se mide a la hora del premio, pero igual no lo esperaba. Lo dieron ahora por la reunión en Dallas, donde acordaron las nuevas estructuras del béisbol internacional. Estoy alegre por el privilegio, y el espacio es adecuado para agradecer al resto de los entrenadores que me acompañaron y a los mismos atletas».

Para mí, no tiene discusión; para otros, sí, ¿aprueba Martín que el Clásico Mundial sea la cumbre del béisbol?

–No creo que sea otra, ya no hay olimpiada. Y tiene que haber un tope cimero que reúna a los mejores atletas del mundo, y en el Clásico sí se ha logrado eso. Si el béisbol volviera a unos olímpicos ya sería otra cosa, siempre y cuando los mejores peloteros del mundo también se inserten en las Olimpiadas.

-La cuestión del equipo Cuba no pasa por el cambio de manager, esa no es la solución. ¿Qué opina usted?

–Yo pienso lo mismo y se lo he comunicado a las autoridades de este país. Pienso que el más idóneo, el que cumpla con los requisitos tiene que permanecer de Clásico a Clásico, un período largo, para que los atletas asimilen lo que tú quieres de ellos, se acostumbren a tu juego, a tu forma y le den más liderazgo a ese director. Hay que rescatar lo que se ha perdido en el béisbol, se juega muy poco; para nadie es un secreto que en la práctica el fútbol se le ha ido por arriba al béisbol, máxime cuando hay que buscar calidad en nuestros eventos.

–Hablando de calidad, ¿cómo apreció la nueva estructura de la Serie Nacional?

–A mí no me gusta, pero no quiero redondear mucho el tema. Como te dije, no va a favor de la calidad, al contrario. A esto se le suma la situación económica que no se alivia con esto.

Con la franela anaranjada de director del equipo Villa Clara.

–Hay pocas cosas que cuestionarle a Martín Saura como manager, pero la más debatida es su carácter…

–Cada cual viene con lo suyo. Soy una gente que gusta entender a los demás, dialogar, profundizar en las cosas y especialmente exigirme a mí. Pero por esa manera de ser tengo la posibilidad de llevarme bien con todo el que me rodea, y  no creo que eso afecte a nadie.

-Lo he visto por el estadio en estas primeras subseries. ¿Ha cambiado el «Villa Clara»?

–Un poco cambiado ¿no? Ha empezado bien a la ofensiva, pero el pitcheo ha tenido sus cositas al inicio, igual pienso que el pitcheo de nosotros es bueno. La defensa también ha estado por debajo de sus posibilidades, pero este es un equipo que lucha todos los años y este no será la excepción.

Las paradojas de la vida, me repito mientras lo escucho repartir agradecimientos al pueblo villaclareño, al cubano y a sus dirigentes. Suena contradictorio que el mejor manager de la Isla, escogido por la Federación que rige el béisbol internacional, esté en la banca, casi como suplente.

Está en la Comisión Provincial, trabajando en el desarrollo del béisbol en la base, dando cursos a los entrenadores de municipio o promoviendo asesorías. De vez en cuando mira el proyecto de dos libros que tiene en mente.

Ganar, ha sido la divisa que ha acompañado a Martín Saura en su largo camino como manager.

«Ahí no me quiero meter. Se enfermó Urquiola y lo asumí en el Challenger. Pero ahora mismo no tengo criterio para decir pasó esto o aquello con Martín, porque conmigo no habló nadie, ni se me explicó nada, solamente me sometí a la decisión».

Declaran Monumento Nacional centro histórico de Sagua

Una excelente información del colega Luis Machado, de Vanguardia, que hace trascender la noticia: el centro histórico de la Villa del Undoso, la hermosa ciudad de Sagua la Grande, acaba de ser declarado Monumento Nacional

La Villa de París, sitio emblemático de la arquitectura sagüera.

El centro histórico de Sagua la Grande fue declarado esta semana con la distinción de Monumento Nacional.  Es el tercero de Villa Clara que obtiene esa notoriedad, y allí resaltan los valores patrimoniales, de conservación arquitectónica y paisajística existentes en 32, 07 hectáreas ubicadas en la parte urbana y más antigua de una localidad surgida el 8 de diciembre de 1812, según precisión del historiador Antonio Miguel Alcover y Beltrán.

Detalle decorativo interior del Palacio Arenas (Fotos cortesía de la Oficina de Asuntos Históricos y Monumentos de Sagua la Grande)

Con anterioridad los perímetros céntricos de San Juan de los Remedios y del Parque Vidal, en Santa Clara, consiguieron similar distinción, al razonarse como parte de los territorios más vetustos y atesoradotes de una heredad histórica que se extiende hasta nuestros días.

La aprobación de la Villa del Undoso forma parte de un expediente  presentado hace tres años ante la Comisión Nacional de Monumentos, y que incluye, además, unas 12.2 ha como Zonas de Protección arquitectónica dentro de una urbe que creció desde 1590 a partir de la margen izquierda, rumbo al norte, del río Sagua la Grande, fecha en que  recibió sus primeras construcciones en las calles Rivera, Colón y Luz Caballero.

Estación ferroviaria

La parte considerada Monumento Nacional tiene sus límites en las calles Máximo Gómez, Luz Caballero, Libertadores y Enrique José Varona, franjas en las cuales se localizan la terminal ferroviaria, la antigua cárcel pública, el puente El Triunfo, el colegio de los Jesuitas,  las iglesias del Sagrado Corazón y de la Purísima Concepción de Nuestra Señora.

Iglesia de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, en la Plaza de la Libertad.

También en el lugar se aprecian las edificaciones originales del Casino Español, los hoteles Sagua y Telégrafo, así como los inmuebles fundacionales para The Royal Bank of Canada, The City Bank of New York,  la Villa de Paris y la antigua vivienda del Conde de Casa Moré.

El cinturón patrimonial tiene tres de las más reveladoras plazas de la localidad, ubicadas en las nombradas por la Libertad, Independencia y el Mausoleo de los Mártires, surgidas todas en 1902, fecha en que se fomentaron vigentes atributos naturales de árboles maderables y frutales.

El caudaloso río Sagua la Grande afirmó desde ahí las particularidades de un paisaje urbano que desde 1849 abrazó un trazado de retícula octogonal propio de una ciudad con abundancia de estilos arquitectónicos adquiridos desde mediados del siglo antepasado.

Hotel Sagua, concluido en 1925. En su momento la más alta edificación del interior del país.

En su peculiaridad resaltan edificaciones que caracterizan el despunte de las cualidades del neoclásico, ecléctico, moderno, y de art nouveau, presente  en el otrora Palacio Arenas, construido en 1918 con despliegues decorativos hacia el interior o el exterior del inmueble familiar.

Palacio Arenas, edificado en 1918. Joya de la arquitectura local.

Sagua la Grande desde hace años pugnó por la declaratoria de Monumento Nacional, y de veras lo merece. Toca ahora conservar, preservar  y mantener la estabilidad arquitectónica y estilística que muestra una ciudad –más allá de su acuñada fecha de fundación–, sin muchas comparaciones entre las antigüedades históricas del país.

Brilló Carlos Acosta en La Caridad de Santa Clara

Dos días después de su actuación en el Teatro La Caridad, en Santa Clara, todavía se comenta la brillante actuación de uno de los mejores bailarines cubanos de todos los tiempos: Carlos Acosta.

Para dar una visión periodística de un espectáculo único, replicamos el trabajo del colega Francisnet Díaz Rondón, del periodico Vanguardia, y varias de las fotos tomadas por el fotógrafo Ramón Barreras.

La actuación del destacado primer bailarín Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza 2011, causó un agradable impacto en el público que acudió a verlo en la noche del martes 6 de diciembre en el teatro La Caridad, de Santa Clara, donde se presentó como parte de su gira nacional.

Cada obra ejecutada por el Yunior fue ovacionada por los espectadores que abarrotaron la mítica institución, desde la platea hasta el último balcón, hecho que solo ocurre cuando se presentan artistas de la envergadura del también Bailarín Invitado Principal del Royal Ballet de Londres.

Casi sin escenografía, pero con un encomiable diseño de luces, Acosta demostró su grandeza desde la primera pieza, Suite of Dances, con coreografía de Jerome Robbins, y música de Johann Sebastian Bach, interpretada magistralmente por la cellista Amparo del Riego Vidal, quien luego cautivó al público con la obra Corazón, mi corazón, de la autoría del suizo Simón Ho, una pieza para violoncelo que constituyó estreno en Cuba.

También, en calidad de estreno en su gira por Cuba, Carlos Acosta bailó Memoria, del coreógrafo Miguel Altunaga y con música de Murcof.

Laura Ríos (a la izquierda), primera bailarina de Danza Contemporánea de Cuba, y la cellista Amparo del Riego Vidal, acompañan a Carlos Acosta en su gira por Cuba.

La primera bailarina de Danza Contemporánea de Cuba Laura Ríos, invitada especial de la gira, interpretó la pieza Cara o cruz, de Jorge Abril, con la música de la obra Guaguancó, de Guido López-Gavilán del Rosario.

Con el respaldo musical del número interpretado por la camerata de Zenaida Castro Romeu, Laura recibió los aplausos del público por su ejecución de una obra en la cual lo contemporáneo del arte danzario se conjuga armoniosamente con elementos de los bailes afrocubanos de la cultura de nuestro país.

Posteriormente, Acosta danzó la simpática obra Les bourgeois (coreografía de Ben Van Cauwenbergh y música de Jacques Brel) y concluyó con la sugerente Two, del corrógrafo del Royal Ballet, Russell Maliphant, con música de Andy Cowton.

La gran ovación del público resultó el colofón del espectáculo de una hora de duración, y la prueba más fehaciente del cariño y admiración del pueblo hacia un artista comprometido con su arte y su patria.

Santa Clara rindió homenaje a Maceo y sus caídos en misiones internacionalistas

El pueblo de Santa Clara rindió tributo a Maceo y a sus caídos en misiones internacionalistas. (Fotos: Ramón Barreras)

Este 7 de diciembre –aniversario 115 de la muerte en combate del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo Grajales y 22 de la Operación Tributo–, el pueblo de Santa Clara rindió sentido homenaje al Titán de Bronce y a sus hijos caídos en misiones internacionalistas, en acto celebrado frente al cementerio local.

La peregrinación de miles de santaclareños, en su mayoría jóvenes, partió desde el monumento al general Ramón Leocadio Bonachea, Patriota insigne de Villa Clara, una vez depositada una ofrenda floral en su memoria, y encabezada por la Banda Provincial de Conciertos, arribó a las 8:00 de la mañana al cementerio local.

Frente al cementerio local tuvo lugar el acto de recordación a los caídos y al Titán de Bronce.

Allí tuvo lugar el tributo de recordación al héroe de la Protesta de Baraguá y a los hijos de Santa Clara caídos en misiones internacionalistas en otras tierras del mundo, principalmente en naciones africanas, que contó con una representación de sus familiares allegados.

A nombre de las nuevas generaciones habló la pionera Sheila Amanda Sosa González, alumna de la secundaria básica Capitán Roberto Rodríguez. Richeliet Calderón Acea, primer secretario de la UJC en Santa Clara, recordó las proezas del General Antonio y de su ayudante Panchito Gómez Toro y de los miles de compatriotas que cumplieron misiones en Angola y Etiopía. Decenas de ellos ofrendaron sus valiosas vidas, y sus restos llegaron a la Patria el 7 de diciembre de 1989.

Los familiares recordaron con lágrimas de dolor a sus seres queridos en el aniversario 22 de la Operación Tributo.

Concluido el homenaje de recordación, los familiares marcharon hacia el Panteón de los Caídos en la Defensa y pusieron una flor ante los nichos que guardan los restos de sus seres queridos.

El primer secretario del Partido en Villa Clara homenajeó a los caídos.

Previo a ese emotivo momento, que arrancó lágrimas de dolor a madres, hijas y viudas, se pusieron cinco ofrendas florales a los santaclareños que ofrendaron sus vidas por la Revolución y el deber sagrado del internacionalismo. Una, a nombre del Comandante en Jefe Fidel Castro; la segunda, del General de Ejército Raúl Castro; una tercera, en nombre del pueblo de Cuba; la cuarta, por los familiares y la quinta por la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

Presidieron el solemne tributo a los héroes, Julio Ramiro Lima Corzo, primer secretario del Partido en Villa Clara; Jorgelina Pestana Mederos, vicepresidenta del Gobierno en la provincia; Jorge Alberto Hurtado Mena, primer secretario del Partido en Santa Clara; Gustavo Benítez Fumero, presidente del Gobierno en la cabecera provincial, y Jorge Alberto Machado, quien dirige la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en el territorio.