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Muestra fotográfica dedicada al Che

El artista muestra su obra-Perfecto Romero fue un gran amigo de Korda, y como él, un excelente fotógrafo.

Korda, inmortalizó al Che con la fotografía más publicitada del siglo XX. Perfecto alcanzó la perfección en el oficio al lado del Comandante Guevara, con quien anduvo desde que se alzó en octubre de 1958 en la serranía del Escambray hasta finales de 1964.

images1 - copiaSuyas son fotos emblemáticas del Guerrillero Heroico desde sus días de la Campaña de Las Villas hasta las de sus continuos viajes por toda Cuba en su condición de ministro.

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Así Perfecto Romero lo retrató montado en un mulo en el Escambray; brazo en cabestrillo en Placetas; negociador de la rendición batistiana en la Batalla de Santa Clara.

 

 


images9También en su condición de jefe de la fortaleza de la Cabaña en los primeros días de enero de 1959, en aquel famoso juego de pelota entre Barbudos y en miles de ocasiones más.

“Era el Che un hombre fácil de fotografiar, pues su personalidad era tan fuerte que se reflejaba en sus fotos”, ha afirmado el reconocido artista del lente, que hoy expone su obra en Santa Clara. Un homenaje suyo al aniversario 86 del natalicio de su querido e inolvidable jefe, precisamente en el complejo escultórico que lleva su nombre y custodia sus restos inmortales.

A Santa Clara, vino este casi octogenario fotógrafo, nacido en Falcón el 25 de enero de 1936, y desde 1987 trabajador incansable en Palante, luego de haber sido fundador de Verde Olivo. Y en la Plaza de la Revolución Comandante Ernesto Che Guevara, expone una parte de su excelente obra para beneplácito de los villaclareños.

images.5jpg - copiaSon fotos de una alta calidad artística y, sobre todo, fragmentos de una épica revolucionaria que su lente acucioso dejó para la posteridad. Una posibilidad única de acercarnos a los tiempos fundacionales de la Revolución Cubana y a la recia personalidad del Comandante argentino-cubano, la que Perfecto Romero supo reflejar como pocos.

Premio Nacional de Periodismo José Martí, tiene este sencillo artista de la fotografía el mérito adicional de ser considerado también el fotógrafo de Camilo Cienfuegos, pues buena parte de las mejores fotos que se conservan del Héroe de Yaguajay salieron de su cámara.

De igual manera tuvo el honor de fotografiar miles de veces a Fidel y de reportar el viaje al cosmos de Arnaldo Tamayo y Yuri Romanenko.

Pedro Pablo Rodríguez: el don de la inteligencia y la paciencia

Santa Clara tuvo el honor de recibir a Pedro Pablo Rodríguez, en esta Feria del Libro dedicada al aniversario 160 del natalicio de José Martí. (Fotos: Carolina Vilches Monzón)

Pedro Pablo Rodríguez fue el segundo profesor que me ayudó a descubrir a José Martí. El primero había sido Ordenel Heredia en un postgrado anterior, en el cual entendí, como nunca antes, la belleza poética del lenguaje mar¬tiano y su simbología, claves para penetrar en las honduras de su pensamiento.

En el caso de Pedro Pablo, a quien le está dedicada la actual Feria del Libro, lo nuevo radicó en mostrarnos, a través de las Escenas Norteamericanas, un Martí antiimperialista radical y excelente cronista. Entonces trabajaba de profesor en el ISP Félix Varela, hoy Universidad Pedagógica de igual nombre, y durante toda una semana disfruté de esas hermosas crónicas escritas por la insuperable pluma de Martí. Quizás allí estuvo la génesis de mi posterior paso al periodismo, una profesión que él conocía muy bien por haberla practicado con éxito desde hace muchos años.

Bajo su pupila exigente y erudición de la obra del Héroe Nacional Cubano –ya desde entonces laboraba en el Centro de Estudios Martianos e iniciaba la monumental tarea de la edición crítica de las obras de José Martí–, pudimos entender mejor la maquinaria electoral de aquel país, que poco ha cambiado desde entonces; los sucesos de Chicago y hasta del terremoto de Charleston. En mi caso, el de todos, salimos de allí más comprometidos con el pensamiento del Apóstol y adquirimos a un buen amigo y mentor.

Hace pocos meses, menos de dos quizás, volví a disfrutar su lenguaje diáfano y explicativo. Fue en la UNEAC, en el Foro Agesta. Allí el profesor de mérito de varias universidades, doctor en Ciencias Históricas, académico de número de prestigiosas instituciones y Premio Nacional de Ciencias Sociales, entre otros lauros, disertó sobre Santa Clara y el papel desempeñado por los villaclareños en la gesta independentista de 1868. Un homenaje rindió este destacado historiador a nuestros gloriosos antepasados Miguel Gerónimo Gutiérrez y Eduardo Machado Gómez, entre otros, figuras a las cuales mucho debemos y  muy poco hacemos por conservarlas en la memoria y corazón de los hijos de esta ciudad y provincia de Villa Clara.

 

Pedro Pablo Rodríguez, junto al autor, durante la jornada sabatina de la Feria en Santa Clara.

En este historiador-pedagogo-periodista, o a la inversa, el concepto gramsciano de intelectual orgánico le viene como anillo al dedo. A todo le dedica igual intensidad y lo hace sin presunción alguna, sencilla y naturalmente, como pedía Martí que el deber fuera cumplido. Sus más cercanos colaboradores, quienes día a día están a su lado en la titánica faena de editar la monumental obra martiana, así lo reconocen.

Carmen Suárez León, compañera suya de labor, quien tuvo a su cargo las palabras de elogio cuando fuera investido con el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, en 2009, dijo de él: «Su equipo de labor, y creo ser vocera de todos, admira sobre todas las cosas su capacidad de trabajo, la perseverancia benedictina con la que comienza la faena, la más pesada, y la termina minuciosamente, pero divertido. Las horas y horas de dificultades que vencer –y créanme que son muchísimas– lo hacen terminar agotado, pero mientras tanto, hace un chiste. La alegría es su don, junto con la paciencia y la inteligencia».

Acá en Santa Clara, ciudad querida por Pedro Pablo, tiene muchos amigos, a quienes la figura de este hombre de piel cobriza y pelo blanquecino, les resulta entrañable. La coincidencia al calificarlo de gente cordial y erudita, al estilo martiano, sin vanidad alguna, no admite duda. No por gusto recibe tantas muestras de cariño cuando su escaso tiempo le permite visitarnos.

 

Alguien que lo conoció en los inicios de los 70 del pasado siglo como profesor de la Universidad, sin ser su alumno, pondera su cualidad, dada solo a los maestros de cuerpo y alma, de detenerse en cualquier lugar y circunstancia si un alumno le solicitaba aclarar alguna duda: «Pudiera no disponer de tiempo para otras cosas, y siempre le veía caminar apurado; sin embargo, para esa siempre», me comentaba el colega y director de Vanguardia, Arturo Chang.

En tanto, Irán Cabrera Díaz de Villegas, actual director de la Casa Samuel Feijóo,  destaca su extremada modestia, propia de quien sabe que toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.

Hombre de su tiempo, que al decir de Martí significa serlo de todos los tiempos, una definición de Eduardo Torres-Cuevas, otro de los buenos historiadores cubanos, pudiera servir para el cierre de esta semblanza. Dijo Torres-Cuevas: «el mejor compañero que uno puede tener en los peores momentos».

Descubriendo a una distinguida dama

Hoy 30 de noviembre la UCLV está de cumpleaños. Seis décadas de historia y resultados científicos, con un alumnado orgulloso de pertenecer a uno de los centros más prestigiosos del país. Esta institución, la más multidisciplinaria de la Educación Superior, aporta un valor especial a y a la región central de .

Cuántos graduados desde entonces, cuántos estudiantes caminaron por sus aulas, cuántos profesores crecieron allí, y, sobre todo, cuántos jóvenes dieron gracias por la confianza, las amistades y el futuro sembrado en una universidad que bien sabe contar su historia y ser digna de ella.

 

LUCHA POR UNA UNIVERSIDAD

Aunque fue creada oficialmente por la Ley 16 del 22 de noviembre de 1948 y existe una foto del entonces presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, cuando ponía la primera piedra el 11 de febrero de 1952, la lucha por tener una universidad en el centro de Cuba se remonta muchos años atrás.

Sueño acariciado desde el siglo xix por hombres como el poeta Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido, y el patriota santaclareño Eduardo Machado Gómez, que se fortaleció a partir de 1937 con la creación de la Comisión Gestora Pro Universidad en la cual participó lo mejor de la intelectualidad villareña de la época.

La institución inició su primer curso académico el domingo 30 de noviembre de 1952. El lugar escogido para levantar el complejo universitario fue la finca Santa Bárbara, de 14 caballerías, ubicada al noreste de la ciudad de Santa Clara, con excelentes condiciones naturales y relativamente alejada del centro urbano.

Para esa fecha inaugural, solo estaba terminado el edificio de Humanidades-Educación. En el acto solemne usaron de la palabra, entre otros, el rector Pedro Martín Camps y Camps y el Dr. Felipe Calcines, rector de la Universidad de Oriente. En nombre de los profesores habló el destacado pedagogo Dr. Medardo Vitier Guanche.

Refiere la síntesis histórica de la institución, que la matrícula costaba 60.00 pesos anuales. Los primeros 615 alumnos estaban distribuidos por carreras de la forma siguiente: Pedagogía (287), Ciencias Comerciales (146), Idioma Inglés (85), Filosofía y Letras (29), Ingeniería Química Industrial (27), Perito Químico Azucarero (25) e Ingeniería Agronómica (16).

Las actividades académicas en el período de 1952 a 1957 —último curso antes del triunfo de la Revolución— estuvieron marcadas por las contradicciones propias de la república neocolonial y una activa lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

De las aulas universitarias villareñas emergieron líderes sobresalientes como el estudiante de Ciencias Comerciales Ramón Pando Ferrer, quien encabezó la creación, en 1955, del primer Comité Pro-FEU Central, y Agustín Gómez-Lubián Urioste, Chiqui; caídos ambos en el fragor de las acciones contra la dictadura.

También la Universidad acogió la primera comandancia rebelde durante la toma de Santa Clara. Allí el Che Guevara ultimó los detalles para el asedio de la ciudad, y en sus recintos se confeccionó propaganda revolucionaria y se fabricaron los cocteles Molotov.

De sus predios partió el buldócer que levantó la vía férrea y provocó el descarrilamiento del tren blindado que traía refuerzos militares. Además, en el aula no. 1 del edificio de Humanidades funcionó el hospital de campaña donde fueron atendidos los heridos y velados los cuerpos de los rebeldes caídos en combate.

FIDEL Y EL CHE, DOS FIGURAS IMPRESCINDIBLES

La sexagenaria historia de la UCLV no podría contarse sin estos dos líderes, que marcaron pautas con su asidua presencia. La primera visita de Fidel Castro ocurrió el 16 de marzo de 1959 para inaugurar la Biblioteca Central.

Después de una multitudinaria bienvenida frente al edificio de Ciencias, Fidel habló a los estudiantes y profesores en el Auditórium, actual Teatro Universitario. Allí expresó la idea de construir la Ciudad Universitaria Abel Santamaría con un presupuesto de 2 500 000 pesos, un sueño materializado apenas dos años después.

Ya en 1962, el Comandante en Jefe podía decir con legítimo orgullo: «Esa magnífica universidad que hay en Las Villas».

La última visita suya al prestigioso centro ocurrió el 26 de julio de 2004, en ocasión de la sede ganada por Villa Clara por el aniversario 51 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Fidel habló en el Teatro Universitario y dedicó su discurso al entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, a quien calificó de personaje siniestro que amenazaba y calumniaba a Cuba.

También el Che dejó allí una huella indeleble. Emblemático resulta su discurso del 28 de diciembre de 1959, en ocasión de su investidura como Doctor Honoris Causa de la Facultad de Pedagogía, cuando instó a la Universidad Central a pintarse con los colores del pueblo: «Y qué tengo que decirle a la Universidad como artículo primero, como función especial de su vida en esta Cuba nueva, le tengo que decir que se pinte de negro, que se pinte de mulato, no solo entre los alumnos, sino también entre los profesores; que se pinte de obrero y de campesino, que se pinte de pueblo, porque la Universidad no es patrimonio de nadie y pertenece al pueblo de Cuba».

El 2 de febrero de 1962 el Comandante Guevara inauguró el curso escolar 1962-1963. Un destacado profesor, el Dr. Juan Virgilio López Palacio, recuerda que el Che rememoró el momento de su investidura de Doctor Honoris Causa y, como siempre, el impacto en el auditorio resultó extraordinario.

Mostró interés por la Escuela de Agronomía y en la producción de alcoholes derivados de la caña de azúcar en el centralito existente en la Universidad.

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Julia, una canción de Lennon para una cubana

Fotos cortesía de Judith

Tomado de El Diablo Ilustrado
Cuando no puedo cantar con el corazón
Sólo puedo decir lo que pienso, Julia
Julia, arma dormida
Nube silenciosa, tócame
Por eso canto una canción de amor, Julia
Julia, Julia…
Es cierto que nos habíamos dado unos tragos de Paticruzao en la íntima fiesta de aquella noche en Santiago, pero no para tanto. Charly Salgado cantaba “Julia”, halagando a la amiga anfitriona. Yo había silviado un poco y lo escuchaba cómodamente en un butacón. La señora de la casa, ya rondando los 70 años, de una belleza sin maquillaje, simpática y abierta en su charla, se sentó a mi lado y, como quien no quiere las cosas, me suelta de sopetón:
—Esa canción me la hicieron a mí.
La miré y traté de ampliar su comentario en el plano idílico, asociando a su hija y el nombre de la pieza. Pero ella insistió:
—No, no; lo que te digo es que esa canción fue hecha para mí.
Miré hacia el techo: no daba vueltas; giré entonces mi rostro, sin apuro, hacia ella; le clavé la mirada, contrayendo los labios, mis cejas hacia arriba… todo para sugerirle que no me cogiera para eso. Y le aclaré pausadamente, por si se trataba de un mal entendido:
—Señora, esa canción no es de nuestro Charly: es de Jonh Lennon, el de los Beatles.
Sonriente, como quien tras una gran apuesta vira la carta oculta que le da el triunfo, me afirma:
—Sí, de John. Hasta Juan lo llamé, en una noche muy parecida a esta.

La mitad de lo que digo no tiene sentido
Pero lo digo sólo para llegar a ti, Julia, Julia, Julia.
Me tomó de la mano y me llevó a un cuartico como de estudio colindante. Me invitó a acomodarme en una butaca de mimbre y me sirvió un doble en strike; se sirvió uno para sí (que no era su primero tampoco). Hizo el gesto típico del brindis y se sentó en una silla a mi lado.
Como aceptándole el juego le enfaticé:
—Pero usted se llama Judith.
—Esa canción era “Judith” hasta que entran a los estudio Abbey Road a grabar. Es Paul Mc Cartney quien aconseja a Lennon, que decide entonces ponerle el nombre de su mamá.
Criatura del océano que me llama
Por eso canto una canción de amor, Julia.
Entre burlón y algo más serio, como quien no sabe si seguirle la rima o frenarla en seco, quise que me reafirmara abiertamente.
—A ver: ¿Lo que me quiere decir es que el mismísimo John Lennon, ¡el de Los Beatles!, hizo la canción “Julia” inspirado en usted? O sea, que conoció a Lennon en persona, y tan bien conocido al punto de inspirarle nada menos que “Julia”.
—Pues sí, muchachito: se la hizo a esta que vez aquí; claro que… con casi 50 años de menos.
Soltó una carcajada que no pude acompañar pues, lógicamente, estaba masticando lo que me contaba. Pero ella, como narrando la telenovela, continuó:
—Tampoco es que tuviéramos un gran romaaaance, pero estuvimos toda una noche conversando, casi hasta al amanecer; de todo un poco, y na’, me sacó luego la canción.  Lo cual ignoré hasta unos años después, cuando me llega un mensaje del propio John. Por poco me da un patatús cuando me supe la verdadera “Julia” del Álbum Blanco.
Julia,  ojos de concha marina
sonrisa de viento que me llama
por eso canto una canción de amor, Julia, Julia, Julia…
La canturreaba con gozo, pero tuve que interrumpirle ante una contradicción con la que podía cogerla infraganti:
— ¿Y como usted no publicó eso, Judith? Fuera una mujer famosa, oiga: ¡la cubana que inspiró una canción de los Beatles!
— ¿No me digas? ¿Tú te imaginas que yo gritara aquí, en pleno Santiago de Cuba, a inicios de los años 70 —cuando me enteré—, que había tenido relaciones con un músico inglés? ¡Muchacho, el rock era el imperialismo! ¿Tú piensas que es un bonche la canción de Carlos Varela… Y cuando los discos de los Beatles no se podían tener? Me habrían botado hasta del CDR. ¡Me arrollaba la conga de Los Hoyos…!
Se caía del cielo mi nueva sospecha:
— ¿Y… cómo usted se empata con John Lennon, señora mía?
—Cosas de la vida. Fui a La India como parte de una pequeña delegación, entre el 2 y el 10 de abril de 1968. Yo era traductora de inglés, que es también idioma oficial allá. El objetivo creo que era un intercambio o acercamiento a la primera ministra Indira Gandhi —a la que no vi, por cierto, ni en pintura. Era como la niña mimada del grupo. Ni sabía quienes eran Los Beatles. Me enteré allí por el revuelo con ellos. Estaban a orillas del río Ganges, en la hacienda del gurú Maharishi Mahesh, una especie de guía espiritual, famoso por unos ejercicios de meditación para entrar en otro mundo (lo que se dice un trance). Nos hicieron un motivito casi oficial, y uno de la cumbancha con el profeta era de la corte de Indira; Siva —bueno, en realidad se llamaba Sivananda—, se hizo amiguito de nosotros y fue quien llevó a Lennon para que despejara con nosotros, pues estaba en grandes tensiones ya con “Ojo cósmico” —así fue como nombró John al gurú, con aire de burla. Se maravilló cuando supo que había cubanos allí, como quien descubre unos bichos raros y… por alguna razón —enfatizó con pícara coquetería— con quien se quiso sentar fue conmigo. Sabía la leyenda de los Barbudos, de Fidel que escandalizó a la ONU con un discurso de más de cuatro horas, de Bahía de Cochinos, de la Crisis de los misiles… Preguntó mucho por el Che, quien había caído en Bolivia hacía unos meses y el impacto mundial era tremendo. Tuve que explicarle mucho sobre el sentido de aquella guerrilla y la imposibilidad de otra vía, pues John insistía en que las armas tenían que ser borradas de la tierra, era partidario de la lucha pacífica. No se me olvida que me dijo, como un chiste, “desaparecer las armas todas: hasta los cuchillos de mesa”. Habló estremecido de Martin Luther King. Me dijo que había visto su discurso en la Gran Marcha de Washington por allá por el 63, gracias a una filmación en la que aparecen Bob (Dylan) y Joan (Baez) cantando. Que fue estremecedor ver al gran líder negro dialogar con el público mientras repetía I have a dream… (Yo tengo un sueño…). Me lo contaba con indignación. Hacía solo tres o cuatro días que lo habían asesinado; eso tenía tenso el ambiente en los Estados Unidos, con grandes manifestaciones y motines en varias ciudades. John me insistió en la lucha pacífica, como Mahatma Gandhi. Yo no dejé de argumentarle defendiendo la guerrilla como única manera factible.

Cuando se dio cuenta de mi empecinamiento, cambió de tema con un piropo. Intuía que las noticias que le llegaban sobre Cuba venían jorobadas, tenía reservas, por eso preguntaba tanto. Hasta me pidió que le confirmara que no era verdad lo de la patria potestad, pues hasta en la prensa se afirmaba que en Cuba el gobierno le quitaba los hijos a los padres, para mandarlos a trabajo forzado en la URSS… Ideas muy confusas en él; aparte de que, por supuesto, no estaba sobrio para nada. Y déjame decirte que fue todo un caballero. Era muy ocurrente, sagaz; al inicio un poco suspicaz, luego su confianza fue total. Me preguntaba sobre los cubanos, las diferencias de clase… Se reía con los cuentos del racionamiento de la comida. Y, aunque se dibujaba nuestra vida cotidiana un poco amarrada para su propio estilo, creo que le gustaba esa Cuba de mi descripción, como si le estuviera leyendo la Utopía de Tomás Moro. Yo intenté mostrarme aguda y él me veía muy cándida. Hasta bailamos un bolero. Fue una cosa loca, loca.
Una coartada tan atractiva y bien armada empezaba a seducirme, pero me resistía a creer un cuento tan espectacular. Ella sabía que iba a ser así, y siguió disfrutando su historia, tras mi nueva sospecha:
— ¿Y no le disgustó, Judith, que su nombre fuera cambiado en la canción?
—A qué decir que habría preferido que la voz de Lennon  dijera…Juuuudith…Juudith… pero el tiempo me ha enseñado que las esencias están más allá de la menor vanidad o ego. Por eso tampoco lo pregono ahora. Lo saben dos o tres personas muy allegadas, y mi hija. Es algo muy mío; creo que divulgarlo sería como ganarme puntos con el mito, cuando, realmente, aquel encuentro fue entre dos seres humanos. Cuando llegó al motivito, para mí era un extranjero más, aunque irradiaba una fuerte personalidad… Con su melena, barbudo…alto, muy alto, flaco. Fue cómico, pues hizo saber sus dudas sobre el Maharishi, y yo de fresca le solté una risotada: “Claro, muchacho: todo eso es superstición para cazar bobos”. Y hasta creo que le di un manotazo en el hombro. Luego en el disco él satiriza todo aquello. Ya desde que empiezan a avanzar los días de meditación, Lennon empieza a hastiarse y compone “I’m so tired”
Estoy tan cansado
no he pegado un ojo
tengo la mente estropeada.
Me pregunto si debería levantarme
y prepararme un trago,
no, no, no.
Estoy tan cansando
que no sé qué hacer.
Estoy tan cansado…
sólo pienso en ti.
Me pregunto si debería llamarte,
pero ya sé lo que harías
dirás que te estoy tomando el pelo.
Pero no es broma,
no puedo dormir,
no puedo dejar de pensar
hace ya tres semanas
y me estoy volviendo loco.
Se nota un John entre la agonía, casi claustrofóbica… la falta de estímulos; está pensando ya en Yoko, con quien recién comenzaba una relación oculta, y va sintiendo  una farsa en todas aquellas sesiones de trascendentalismo. Aquello, como que se fue intoxicando y aparecieron fuertes contradicciones. Se llegó a decir que el ejercicio espiritual era un gran negocio, más que un taller de purificación; que el gurú pretendía que los Beatles le depositaran en un banco suizo el 25 % de las ganancias de su próximo disco y que Lennon contestó: “Sobre mi cadáver”. También hubo líos con las mujeres; se dice que Marahashi trató de seducir hasta a Mia Farrow.
—¿La actriz norteamericana, la mujer de Woody Allen, estaba en el piquete aquel?— Pregunté ya metido en la película. Y Judith se dio banquete conmigo:
—Mia Farrow, esposa de Frank Sinatra primero y, ciertamente, estrella y compañera de Woody Allen, estaba allí en la “cosmogonía” aquella… y también, su hermana, Prudence Farrow, por supuesto. ¿Te suena? Prudence… Dear Prudence…
— ¿Hablas en serio?— Preguntó mi instinto, y me mordí la lengua por haber caído en el anzuelo. Judith, victoriosa, prosiguió:
— Prudence cogió obsesión con aquello de la Meditación Trascendental, se encerró en un cuarto sin querer salir, y Lennon, preocupado por su estado anímico, le escribió la canción:
Querida Prudence
¿No quieres salir a jugar?
Querida Prudence
saluda al nuevo día.
El sol está alto, el cielo está azul
es hermoso y tú también lo eres.
Querida Prudence
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Cero llanto de bebes mediante un spot

 

 

La mayor empresa de dulces de Japón (Lotte) ha lanzado una campaña publicitaria que está dando mucho que hablar. Se trata del anuncio televisivo de su dulce de leche (Cafuca). Desde hace unas semanas Lotte esta realizando una campaña de marketing muy ingeniosa dirigida a las madres treintañeras y sus pequeños.

En el vídeo se ve a las criaturas entonando una melodía que es capaz de hacer que los bebés dejen de llorar.

Por lo visto es algo automático, cada vez que este anuncio se emite, si un bebé llora y escucha su sintonía deja de hacerlo.

Este fenómeno se ha llegado a comprobar incluso en un estudio, en el que se ha llegado a la conclusión que los niños dejan de llorar en un 96, 2 % de los casos.
El experimento se ha llevado a cabo con 52 niños, con edades entre 0 y 3. De los 52 bebés a los que se les mostró el video cuando lloraban, 50 de ellos cesaron el llanto.

La responsable del estudio la Doctora Suzuki afirma que esto se debe a que el vídeo utiliza un rango de sonido de 6000 a 7000 Hz, ideal para los oídos de los bebés.

Y es que la canción utiliza unos efectos de sonido que consiguen captar los reflejos de orientación de los niños.

El responsable de ello es Fukui, un compositor especialista en escribir canciones y sintonias para los programas infantiles de la TV japonesa. En la producción de esta sintonia combinó todos los sonidos que estimularan los reflejos de orientación de un niño pequeño, como la percusión y el xilófono.

Linares deja su huella en Vanguardia

Adalberto Linares, destacado caricaturista y humorista gráfico de Melaito, inauguró este lunes 30 de julio un mural suyo por el aniversario 50 de la fundación del periódico Vanguardia. Ubicado en la recepción del semanario villaclareño, la obra recoge la imagen de Fidel Che y Martí y una frase martiana acerca del buen periodismo.

El 9 de agosto Vanguardia, de Villa Clara, cumplirá 50 años de constituido y como parte de las actividades por el aniversario este lunes fue develado en la entrada del periódico un mural con las figuras de Fidel, Che y Martí y una frase alegórica al buen periodismo, obra del pintor y caricaturista de Melaito, Adalberto Linares.

Linares, como se le conoce en el mundo artístico, tiene una reconocidísima trayectoria como humorista y caricaturista y posee múltiples premios a nivel nacional e internacional, con destaque para el humor erótico, uno de sus fuertes.

Más también el Lino, hombre de fina sensibilidad y dotes artísticas, tiene un dominio poco común del retrato, técnica a la que le imprime una naturalidad sorprendente y casi al calco del original.

Ahora en el cumpleaños 50 de Vanguardia, en donde Linares ha trabajado por más de 30 años, nuestro compañero nos regala otra de sus buenas creaciones y deja para la posteridad un hecho artístico que sobrepasa el propio onomástico del periódico.

Momento en que el autor (derecha) y el también humorista y caricaturista Rolando González, Roland, develan la obra.

La obra -inspirada en tres paradigmas del buen periodismo revolucionario- asume la frase martiana que quizás mejor resuma este oficio. Aquella que nos exige la proposición, el estudio, examen y consejo como herramientas clave para el intercambio con los lectores y nos aleja de la falsa complacencia, la aprobación bondadosa o la ira insultante que en nada ayudan a modificar la realidad circundante.

Durante el acto de inauguración del mural –ubicado en la propia recepción de Vanguardia, la periodista Daniela Hernández ponderó las cualidades artísticas del autor y la laboriosidad que puso en el empeño.

También resaltó la importancia de poder contar con una obra de arte que quedará para la posteridad y obligará a todos los periodistas a ser consecuentes con lo allí expresado por Martí.

La joven periodista Daniela Hernández tuvo a su cargo las palabras oficiales de inauguración.

Presentes en la apertura estuvieron los trabajadores del periódico; Yamilé Treto, funcionaria del departamento ideológico del Comité Provincial del Partido, y el consejo de dirección de Vanguardia, encabezado por su director, Arturo Chang.

Sagua la Grande y sus vínculos con el Grupo Orígenes

Algunos de los escritores del Grupo Orígenes estuvieron relacionados con Sagua la Grande por antecedentes familiares que fueron retomados luego en narraciones literarias, publica la página web de Radio Sagua en sus Lecturas de Domingo.
La revista Orígenes, fundada en 1944, se convirtió en pocos años en una de las publicaciones literarias más importantes del ámbito hispánico.

Junto a José Lezama Lima, el alma de Orígenes, se reunieron otros autores afines al proyecto poético. Se les conoció como origenistas y conformaron un grupo literario que trajo un tono hondo y trascendente a las letras cubanas.

Algunos de estos escritores estuvieron relacionados con Sagua la Grande por antecedentes familiares que fueron retomados luego en narraciones literarias. Es el caso de Eliseo Diego, que sitúa la acción de su única novela en esta ciudad: Cayetano, el protagonista, llega en el primer capítulo a un pueblo cuya descripción se corresponde con espacios entrañables de la Villa del  Undoso. El escritor se encarga, en un apunte al margen, de declarar a Sagua la Grande como uno de los escenarios de escritura de la novela.

En la célebre Paradiso, de Lezama, aparece otro paraje de Sagua. Se trata del ingenio Resolución, en las cercanías de Quemado de Güines. El Resolución, años después nombrado José René Riquelme, fue propiedad de los antepasados de Lezama. El abuelo del poeta vivió en Sagua la Grande a finales del siglo XIX.

Otro origenista que se ocupó de Sagua, en su caso desde el periodismo, fue Gastón Baquero. “Sagua, ciudad de luz” tituló a una crónica que publicó en la década de 1940 el Diario de la Marina.

También Virgilio Piñera mencionó a la Villa en un poema de carácter narrativo que expone la saga de su familia. Ahí habla de la Muerta Viva, una prostituta francesa que maldecía al hombre que la dejó varada en la comarca del Undoso.

Aperecen en la foto, del Grupo Orígenes: Eliseo Diego, Bella García Marruz, Fina García Marruz, Cintio Vitier y Agustín Pi.Aperecen en la foto, del Grupo Orígenes: Eliseo Diego, Bella García Marruz, Fina García Marruz, Cintio Vitier y Agustín Pi.

En un banquete, celebrando un Premio literario de Lorenzo García Vega, aparecen: Fina García Marruz, Eliseo Diego, Bella García Marruz, Collazo, Cintio Vitier, P. Angel Gaztelu, Lorenzo García Vega, Alfredo Lozano, José Lezama Lima, Julián Orbón, Mariano Rodríguez y Octavio Smith. Otra imagen de Orígenes, celebrando un Premio literario de Lorenzo García Vega, aparecen: Fina García Marruz, Eliseo Diego, Bella García Marruz, Collazo, Cintio Vitier, P. Angel Gaztelu, Lorenzo García Vega, Alfredo Lozano, José Lezama Lima, Julián Orbón, Mariano Rodríguez y Octavio Smith.

Fuente: Radio Sagua. Escrito por Maykel González Vivero./Fotos tomadas de Cubadebate.

Recibió Vanguardia, Llave de la Ciudad de Santa Clara

Este domingo 15 de julio, aniversario 323 de la fundación de Santa Clara, el periódico Vanguardia recibió la distinción cultural Llave de la Ciudad que otorga el gobierno a personalidades y entidades destacadas en el territorio.

En asamblea solemne realizada en el teatro La Caridad, obra insigne donada a nuestra ciudad por su Benefactora Marta Abreu de Estévez, el presidente del gobierno municipal Gustavo Benítez Fumero entregó a Arturo Chang León, director de Vanguardia, la Llave de la Ciudad en reconocimiento al medio siglo de la fundación de dicho órgano de prensa.

Fundado el 9 de agosto de 1962, Vanguardia lleva 50 años de divulgación de la realidad del centro de Cuba; primero, para toda la provincia de Las Villas y desde la última división político-administrativa, en 1976, para Villa Clara.

En la resolución leída por Marisol Alfonso Montesinos, secretaria del Poder Popular en Santa Clara, quedó resaltado el mérito de la publicación y su contribución a mantener informado al pueblo santaclareño de la realidad circundante.

Hijos de Vanguardia, son también Melaito, el suplemento humorístico más dulce de Cuba, fundado el 20 de diciembre de 1969, previo a la zafra de los Diez Millones, de ahí el nombre que asumió desde un inicio; El Santaclareño, mensuario de 16 años de constituido, destinado a reflejar la realidad de la capital provincial, y Manantiales, la publicación para el llamado Plan Turquino-Bamburanao.

Símbolo cultural Llave de la Ciudad entregado al colectivo de Vanguardia.

Junto a la reconocida publicación villclareña recibió la Llave de la Ciudad el general de brigada (r) Armando Choy, quien tuvo una activa participación en las luchas estudiantiles y revolucionarias en Santa Clara durante la dictadura de Fulgencio Batista, en la década de los 50 del pasado siglo.

También como parte de los festejos por el cumpleaños de la Gloriosa Santa Clara, fundada por un grupo de familias remedianas el 15 de julio de 1689, fue sembrado en la loma del Capiro el tamarindo 323.

Siembra del tamarindo 323 en la loma del Capiro.

En esta ocasión correspondió su siembra al director de Vanguardia, Arturo Chang León, y a Jorgelina Pestana Mederos, presidenta del Poder Popular en Villa Clara.

Coincidente con el Día de los Niños, la fiesta de la Ciudad de Marta y del Che por su aniversario 323 contempló un grupo de actividades para los más pequeños de casa y una venta de libros en el parque Vidal; entre otras opciones culturales y recreativas.

Para los infantes de Santa Clara actuaron, junto a otros artistas, Javier y Raquel y su Magic Show, un proyecto que acumulará este jueves su actividad comunitaria número cien, la que será realizada para los niños y niñas ingresados en el hospital infantil José Luis Miranda de esta ciudad.

Homenaje del pueblo de Santa Clara a su Benefactora por el aniversario 323.
Parte del colectivo de Vanguardia presente en la sesión solemne del teatro La Caridad.
Fiesta de los libros en el parque Vidal como parte del Día de los Niños.
Santa Clara vistió hermosas galas en el aniversario 323 de su fundación.

Fotos tomadas por el centenario del edificio del Gobierno Provincial

Del trabajo publicado por el centenario de la inauguración del Palacio Provincial de la antigua provincia de Las Villas, entonces provincia de Santa Clara, ocurrido el 1ro de junio de 1912, quedaron algunas fotos y documentos que ahora pongo a disposición de los lectores del blog.

Así, además, satisfago la solicitud de mi colega Amparo Ballester, la incansable autora del blog Verbiclara, que me pidió la foto de placa de mármol gris que existe a la entrada de la edificación, convertida en Biblioteca Provincial Martí, que indica los años que estuvo de construcción el edificio.

Incluyo, además, una foto del busto de bronce de José Martí; fragmentos del diario La Publicidad, con sueltos relacionados con el Palacio de Gobierno, y la invitación que recibiera Manuel García Mesa para asistir al baile inaugural, efectuado, según consta, la noche del 24 de agosto de 1912.

Este último documento, en excelente estado de conservación en el Fondo Garófalo, del Archivo Histórico Provincial de Villa Clara.

Placa de mármol gris en la entrada izquierda del edificio. Fotos: Narciso Fernández)
En la entrada de la actual Biblioteca Martí.
Sala Martí, foto tomada del libro que recoge la obra de gobierno de Juan Antonio Vázquez Bello (1927-1931)
Noticia del diario La Publicidad haciendo mención al baile inaugural del edificio del Gobierno Provincial.
Invitación a Manuel García Mesa para el baile inaugural. Se conserva en el Fondo Garófalo del Archivo Histórico Provincial de Villa Clara.