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José Braulio Alemán, un general santaclareño de mucho lustre

Con 33 años y el grado de general de brigada, electo secretario de la Guerra del Consejo de Gobierno que presidió Bartolomé Massó. (Fotos: Cortesía del Archivo Histórico Provincial Villa Clara)

El 26 de marzo de 1864, hace hoy 149 años, nació en Santa Clara el general de brigada del Ejército Libertador José Braulio Cástulo Alemán Urquía. Un patriota de mucho lustre intelectual que llegó a desempeñar importantes cargos dentro del mambisado, incluido el de Secretario de Guerra, en el gobierno de Bartolomé Masó elegido, en 1897, en la Yaya.

Según consta en la inscripción de nacimiento fueron sus padres Antonio Alemán Romero y María Urquía Espino, ambos naturales de Islas Canarias, España. Desde joven mostró clara inteligencia ejerciendo en Santa Clara un periodismo radical que le llevó a prisión en varias oportunidades. En su ciudad natal fundó primero El Horizonte y después La Protesta, instrumentos de denuncia contra la corrupción política del colonialismo español en la Isla.

Se levantó en armas el 5 de septiembre de 1895 y de inmediato pasó a desempeñar importantes funciones. Nombrado coronel, el Generalísimo Máximo Gómez lo designó Subinspector General del Ejército Libertador, responsabilidad que desempeñó con la eficiencia y honradez que siempre le caracterizaron.

Con el cargo de general de brigada y 33 años de edad fue designado Secretario de la Guerra del gabinete de Bartolomé Masó. Luego realizó labores de inteligencia en la Trocha de Júcaro a Morón bajos las órdenes directas de Máximo Gómez, quien tenía en alta estima sus cualidades de organizador.

Fue Alemán uno de los pocos cubanos que vio el peligro de la intervención norteamericana en la guerra y, quizás, entre las excepciones de los patriotas que siempre fue opuesto al licenciamiento del Ejército Libertador, por considerarlo un error político de incalculables consecuencias.

Designado constituyente en 1901 se opuso siempre a la Enmienda Platt. Gobernador de la provincia de Santa Clara electo en 1906 renunció a su cargo al producirse la II Intervención Militar en Cuba. Senador durante el gobierno de José Miguel Gómez terminó su carrera política como Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes del general Gerardo Machado, sin comulgar con los crímenes del tirano ni claudicar con su ideario patriótico y antinjerencista.

De su época de secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes (1926-1930)

El general José Braulio Alemán falleció en La Habana el 15 de enero de 1930 a la edad de 65 años. Una calle de Santa Clara lleva su apellido.

En ocasión de un aniversario más de su nacimiento ponemos a consideración de los lectores la descripción que hace en su Diario de Campaña del ataque al poblado de Cruces, perteneciente en la actualidad a la provincia de Cienfuegos.

Documento inédito, este Diario de Campaña recoge la trayectoria militar del santaclareño, entonces coronel Jefe de la Brigada de Cienfuegos, desde el 25 de marzo de 1896 hasta el 23 de abril del propio año, en que asumiría nuevas misiones dentro del campo insurrecto.

Entre el 18 y el 19 de abril de 1896, sus hombres organizaron y atacaron el poblado de Cruces. Así lo hace constar Alemán de su puño y letra:

“A las 5 de la mañana en marcha haciendo alto a las 12 en Lomitas. A las 5 de la tarde seguimos marcha hacia medio cuarto de legua del pueblo de Cruces, donde deseoso de demostrar la existencia de la guerra en la Brigada, me propuse entrar en el pueblo.

“A las 4 de la madrugada ordené la entrada por cuatro lugares distintos, haciéndose así, quemándose 15 casas, algunas en puntos céntricos y 2 de ellas valiosas. En medio del fuego de los fuertes y de la ronda parapetada en la Iglesia se saquearon 11 establecimientos, ocupándose 37 machetes nuevos, 10 revólveres calibre 44, 6 caballos, 11 monturas, alforjas, ropa hecha, 69 pares de zapato y gran cantidad de víveres que se repartió a la fuerza. A la salida se acarrearon 70 bueyes acorralados en el pueblo, a los que uní la boyada del Central Mercedes y colonia La Granja haciendo un total de 190 bueyes.

“Se dio fuego a los cañaverales cercanos del Central Andreíta al salir del pueblo (6 ½) de la mañana. Se ocuparon en un establecimiento 6 tercerolas. Quedaron destrozados los telégrafos y teléfonos. Por nuestra parte solo 2 heridos leves, a pesar de estar el pueblo cerrado de alambres y lleno de fuertes.”

Resulta la primera vez que esta descripción sale a la luz pública. Ahí radica su principal utilidad y virtud. Una modesta manera de enriquecer la historia local del hermoso poblado crucence.

También sirva este recordatorio necesario para un mejor acercamiento a una figura destacadísima dentro de la Revolución de 1895 en Santa Clara que hoy día permanece sumida casi en el anonimato.

 

Pie de fotos:

1- Con 33 años y el grado de general de brigada fue elegido Secretario de Guerra en el Consejo de Gobierno que presidió Bartolomé Masó. Fotos: Cortesía del Archivo Histórico Provincial de Villa Clara)

2- Alemán en su época como Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes (1926-1930)

 

 

 

 

 

 

Santaclareño José Braulio Alemán: periodista y patriota

Alemán, en sus años de Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes (1928-1930)

Nació en Santa Clara, el 26 de noviembre de 1864. Periodista. Conspirador en Villaclara a las órdenes directas de José Martí. General de brigada y sub-inspector general del Ejército Libertador. Secretario de la Guerra, electo en la Asamblea de la Yaya, en 1897. Constituyente por Las Villas en 1901 y opositor a la Enmienda Platt.  Gobernador de la provincia de Santa Clara en 1906. Senador de la República durante el gobierno de José Miguel Gómez. Embajador de Cuba en México entre 1926 y 1928 y Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes hasta su muerte, ocurrida el 15 de enero de 1930.

Todo eso, y aún más, pues fue director de varios periódicos, miembro de la Academia de Historia de Cuba, fundador de las Escuelas Industriales y hombre de un profundo y arraigado pensamiento antinjerencista fue José Braulio Cástulo Alemán Urquía, quien naciera hace 148 años y que hoy permanece olvidado por las actuales generaciones de villaclareños y cubanos, desconocedora de sus innegables aportes a la causa independentista; a pesar, incluso, de que una de las calles de la capital de Villa Clara lleva su ilustre apellido.

Por demás, amigo personal y hombre de la entera confianza del Generalísimo Máximo Gómez, quien durante la Guerra del 95 le encomendara importantes y delicadas misiones en defensa del ideal mambí y a quien gustaba llamarle el Sinsonte de Las Villas, por la palabra fácil y florida del general santaclareño.

PERIODISTA DE VERBO VALIENTE

Tres periódicos contra España fundó y dirigió José Braulio Alemán en Santa Clara hasta su partida a la manigua en septiembre de 1895: El Horizonte, La Protesta y La Defensa. Luego, en Cienfuegos, durante la primera  ocupación militar norteamericana (1899-1902), fundaría La Tribuna.

En todos, hizo Pepe Alemán gala de un periodismo valiente, calificado de verdadero látigo contra el despotismo, la tiranía y toda clase de atropellos.  Según Manuel García Garófalo, en semblanza publicada el 17 de enero de 1930, a raíz del fallecimiento del revolucionario: “Su pluma valiente no reconoció nunca valladares y dio mucho que hacer a los tribunales. Por sus briosos escritos moralizadores y patrióticos fue procesado varias veces sufriendo prisión otras cuantas.”  (1)

De un artículo escrito por José Braulio Alemán en La Protesta, publicado el jueves 10 de diciembre de 1886, extraemos las siguientes ideas: “Que la justicia en Cuba solo existe de nombre, no necesita repetirse muchas veces para demostrarlo. Que el Gobierno desconoce nuestras necesidades más apremiantes es cosa que no requiere de gran acopio de palabras para demostrarlo. Es necesario que los hombres honrados, los que aman el nombre de la patria, los que no están vendidos ni amalgamados a los criminales se decidan con la entereza del hombre digno, a echar por tierra las artimañas de los verdaderos enemigos de la nacionalidad, de los criminales de levita.” (2)

Mientras que, en el trabajo titulado La Moneda, del sábado 4 de diciembre del propio 1886, el joven periodista y director afirmaba: “Las medidas tibias, las debilidades de los gobernantes, su poco interés porque el orden y la paz sean un hecho incontrovertible, su defecto a hacer algo que se separe de la rutinaria dominación colonial, son la causa de este desbarajuste en que vivimos, donde ni la ley se cumple, ni se hace cumplir.” (3)

Y ante la réplica de esta acusación por parte de un especulador, Pepe Alemán responde: “La Protesta le dice –muy alto por cierto- que no merece ni siquiera su desprecio y que lo que en ella se escribe por su Director sostenido queda. ¡Y (…) a la prueba!” (4)

En los primeros días de septiembre de 1895, tras haber conspirado de manera activa contra España enmascarado dentro de las filas del Autonomismo, pero en realidad,  siendo representante del Partido Revolucionario Cubano en Villaclara a las órdenes de José Martí, marchó a la manigua dejando atrás las huellas de un periodismo lleno de decoro y amor a Cuba.

Por su importancia, que sea el propio Alemán, quien cuente ese trascendente momento de su vida, en documento original, de su puño y letra, que existe en nuestro Archivo Histórico Provincial: “ 5 de septiembre de 1895: En este día, siendo Diputado Provincial por Villaclara, Secretario Excelentísima  Diputación, Presidente de las Comisiones de Fomento y Asientos de la Provincia, Secretario de la Junta Provincial de Represión de la Vagancia, Vocal de la Comisión Inspectora del Censo Electoral y periodista, me levanto en armas contra el Gobierno Español en combinación con numerosas personas de Villaclara, Cruces, Camarones, San Juan y otros pueblos de la provincia donde por encargo del malogrado José Martí venía trabajando el levantamiento.” (5)

DEFENSOR DE LA JUSTICIA MAMBISA

Con 33 años, Secretario de la Guerra del Gobierno elegido en la Yaya en 1897

El 13 de septiembre, lo ascienden a teniente coronel, Jefe del Regimiento de caballería “Villaclara”, y el 15 de octubre del propio 1895 a coronel, por hechos de armas.

El 10 de mayo de 1896, Máximo Gómez lo designa sub-inspector general del Ejército Libertador. En carta al mayor general Serafín Sánchez, el General en Jefe expuso las razones para tamaña promoción dentro del mambisado: “Las señaladas aptitudes del coronel Alemán, me permiten esperar de sus gestiones resultados favorables al mejor servicio” (6)

En este alto cargo dentro del Ejército Libertador brillaron las cualidades de organizador de José Braulio Alemán, capaz de imponer disciplina y cumplir los deberes asignados. Así lo reconoce el propio Gómez en carta dirigida al santaclareño, fechada en el campamento de Remanganaguas, el 19 de julio de 1896:  “Estoy altamente satisfecho de sus gestiones respecto al exacto cumplimiento y observancia de lo prevenido por el Cuartel General del Ejército Libertador (…) Y espero que sin contemplaciones de ningún género, sin otros respetos y acatamientos que lo que exige la Ley, y Ud. debe al desempeño de su alto cometido, perseverará en la campaña moralizadora que ha emprendido.” (7)

Varios son los sucesos en que el sub-inspector del Ejército Libertador se vio involucrado. Resaltan su exhaustiva investigación sobre el cargamento del vapor Dauntless, caído en manos españolas por la negligencia de los jefes mambises de la expedición y, sobre todo, el llamado Caso Morote, suceso político muy sonado dentro del campo mambí en esos años, y en el que Alemán actuó como Fiscal.

Luis Morote era un periodista español que sin previo aviso llegó al campamento del Generalísimo Máximo Gómez, quien, de inmediato, ordenó su arresto y lo sometió a Consejo de Guerra. Alemán fue enfático en su acusación de espía  y traidor y pidió con energía la pena de muerte. Finalmente Morote fue absuelto y regresó a España.

Muchos años después, en 1928, siendo el santaclareño Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, equivalente hoy a Ministro de Educación, recordó así el incidente: “Sí, hubo momentos en que tuvo miedo. Yo me daba perfecta cuenta del efecto que producían mis palabras; en cambio el no podía imaginar mi estado de ánimo. Yo tenía la convicción plena que Morote no sería condenado. Es más, tuve que fingir la nota para calificar su acto de un delito de espionaje y traición. Sabía perfectamente que Morote no era espía ni traidor. Cumplí con el deber que se me había impuesto. Además, tanto más emocionante y digna de atención sería la sentencia, cuanto más rigurosa fuera mi acusación. Por otra parte debía yo aprovechar la oportunidad que el periodista español me brindaba para reiterar nuestra actitud resuelta y firme, enemiga de toda transacción que no trajese en su seno la Independencia de Cuba, y dispuesta a evitar intrigas y componendas.” (8)

Por sus dotes y capacidades, el general Alemán fue electo Secretario de la Guerra en 1897. Tenía 33 años y había sido designado por el cargo militar de mayor rango dentro de la Revolución, pues según estipulaba en su artículo 31 la Constitución de La Yaya: “EI Secretario de la Guerra será el jefe superior jerárquico del Ejercito Libertador.” No era un improvisado y había dado sobradas pruebas de capacidad y talento. Gozaba, además, de la confianza del General en Jefe.

Producida la intervención militar norteamericana en el conflicto contra España en 1898, Alemán, quien había renunciado antes al cargo, resulta uno de los pocos mambises que avizoró el peligro que representaban los Estados Unidos y el riesgo de licenciar al Ejército Libertador, medida a la que se opuso de manera enérgica: “La anexión, hoy por hoy, es un cuento de hadas que entusiasma  solo a los ilusos. Los despojos de nuestros héroes que blanquean los tristes campos de la patria amada, no pueden ser cobijados –con dignidad- al menos, por más bandera que la enseña libertadora (…) Maldito sería el pueblo de Cuba si otra cosa hiciera; si por su voluntad cambiara de cadenas. Maldito si no supiera desaparecer antes de conformarse con nueva esclavitud.” (9)

HONESTIDAD DURANTE LA REPÚBLICA

Caricatura de Alemán, hecha por Conrado Massaguer cuando el santaclareño era embajador de Cuba en México.

El general José Braulio Alemán fue consecuente con su ideal independentista y pensamiento antinjerencista hasta su muerte a los 64 años de edad. Como miembro de la Asamblea Constituyente de 1901 se opuso siempre a la Enmienda Platt y fue de los 11 cubanos que en la histórica sesión del 11 de junio de 1901 dijo No al engendro jurídico impuesto como apéndice a la Constitución.

Como Gobernador de la entonces provincia de Santa Clara, electo en 1906, tuvo un desempeño, que aunque efímero, ejemplar en el manejo de los fondos públicos y en las medidas que adoptó. Negado a aceptar la Segunda Intervención Militar norteamericana, renunció al  cargo y con su familia marchó a México.

En el telegrama renuncia a William Talf, emitido el 29 de septiembre de 1906, el general santaclareño confirmó su patriotismo: “Reconozco que ya no hay más poder que el del fuerte y en este caso vos lo sois. Vos mismo lo afirmáis dando a la Constitución Cubana que ayudé modestamente a hacer un valor convencional y precario. Servíos resolver a quien entrego.” (10)

Luego fue Senador durante el gobierno de José Miguel Gómez, y él se debió leyes de beneficio al campesinado cubano. Gerardo Machado, con quien había luchado en la manigua, llegado a la presidencia en 1925, lo nombra primero embajador de Cuba en México, entre 1926-1928, y después Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, cargo que ostentaba al morir.

Una anécdota final sirva para calibrar al hombre íntegro que jamás claudicó a sus ideales independentistas y patrióticos. Se trata del enfrentamiento verbal que tuvo vía telefónica con el propio presidente Machado en 1928, cuando este dejó cesanteados a un grupo de funcionarios y periodistas, incluido uno que trabajaba en el ministerio que Alemán dirigía, por haber apoyado una moción a favor de la independencia de Puerto Rico:

Última foto en vida del general de brigada del Ejército Libertador, José Braulio Alemán Urquía.

“La medida que te has propuesto contra los periodistas funcionarios que votaron la proclamación por la independencia de Puerto Rico, es absurda. El gobierno de Estados Unidos no puede en manera alguna hacer responsable al gobierno cubano de un acto ajeno al mismo, donde se reúnen periodistas de diversos países para deliberar. Pero, aunque se enojara, ni tú ni yo, generales de la guerra de emancipación, podemos condenar a los que realizan un acto que recomendó Martí a todos los patriotas: la independencia de Puerto Rico.”

“Esas son exageraciones de quienes hacen una política de servilismo, que tú no puedes adoptar. De todas maneras, te declaro que no estoy dispuesto a cumplir esa disposición. Si ese periodista tiene que salir de su cargo por esa causa, saldré yo también.” (11)

Y ante tan valiente argumentación, Gerardo Machado no solo restituyó a los periodistas cesanteados, sino que en la recepción a los delegados del Congreso de la Prensa Latina, los atendió con particular esmero. El general Alemán estaba a su lado y sonreía…

Así era el periodista y revolucionario santaclareño, al que debemos sacar del lamentable olvido que hoy se encuentra.

REFERENCIAS

(1) Fondo José Braulio Alemán, en Archivo Histórico Provincial, expediente 29.

(2) José Braulio Alemán, La Protesta, en Fondos Raros y Valiosos, Biblioteca Provincial Martí.

(3) Idem

(4) Idem

(5) Fondo José Braulio Alemán, en Archivo Histórico Provincial, expediente 4

(6) Fondo José Braulio Alemán, en Archivo Histórico Provincial, expediente 14

(7) Idem

(8) Fondo José Braulio Alemán, en Archivo Histórico Provincial, expediente 37

(9) Fondo Garófalo, en Archivo Histórico Provincial, expediente 420

(10) Fondo José Braulio Alemán, en Archivo Histórico Provincial, expediente 19

(11) Fondo José Braulio Alemán, en Archivo Histórico Provincial, expediente 36