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René González: Que Cuba se llene de cintas amarillas el 12 de septiembre ( Alocución en Video y Videoclip)

3 septiembre 2013 7 Comentarios
René González. Foto de Archivo

René González. Foto de Archivo

Alocución de René González, Luchador antiterrorista y Héroe de la República de Cuba, en la TV el 3 de septiembre de 2013.

Queridos compatriotas:

Ante todo les pido excusas por irrumpir en este momento. Sé lo que significa este espacio para la familia cubana y les prometo que seré breve, pero es necesario que esta alocución llegue a la mayor audiencia posible.

Como se sabe, el próximo 12 de septiembre se cumplirán 15 años de nuestros arrestos. Todos los años se hace una jornada tanto nacional como internacional para demandar que se nos haga justicia, pero queremos que la jornada que se realizará este año entre el cinco de septiembre y el seis de octubre sea una jornada única, sea una jornada especial, protagonizada por ustedes.

Quince años en la vida de un ser humano es mucho tiempo. Los hijos crecen, se convierten en hombres, en adolescentes; familiares fallecen y no están más con nosotros; y parte de la población cubana ha nacido en estos quince años.

Yo cumplí mi sentencia íntegramente, pero tenemos que impedir que eso suceda con mis cuatro hermanos por todo lo que implica y, aunque es duro decirlo, tenemos que recordar que eso para Gerardo implica que si los designios del gobierno norteamericano se cumplen, él moriría en la cárcel.

Durante estos años hemos tenido como protagonista del cariño al pueblo cubano. Ese cariño se ha manifestado de todas las formas posibles en las cartas, en los mensajes, en los dibujos de los niños y ese cariño es el que queremos que sea en esta ocasión el protagonista de la jornada.

Yo he tenido ocasión de sentirlo, de vivirlo, de palparlo, de experimentarlo en las calles de Cuba, de todas las formas posibles y en cualquier punto geográfico de la Isla y ese es el cariño que le estamos pidiendo que se manifieste en esta ocasión, donde ustedes lo hagan de la forma en que quieran, con toda la diversidad que nos caracteriza como cubanos y en la mejor manera que cada cual considere en su aula, en su centro de trabajo, en su barrio, en su proyecto comunitario, que puede ser capaz de manifestarlo.

Para la jornada se están preparando iniciativas que serán anunciadas, pero creemos que lo más importante es que cada uno de ustedes se una a esas iniciativas a su manera, de la forma en que considere que puede hacerlo.

Yo solo tengo para el pueblo una exhortación personal, que requiere de una historia. Yo quiero que este 12 de septiembre en el país se produzca un terremoto: un terremoto hermoso, un terremoto de amor, un mensaje del pueblo cubano al pueblo norteamericano a través de un símbolo que para el norteamericano medio es un símbolo de amor, es un símbolo de cariño y es un símbolo que ellos lograrán entender en su idioma;  y ese símbolo es la cinta amarilla.

Quiero que el doce de septiembre el país se llene de cintas amarillas y que el visitante o el corresponsal extranjero que esté en la Isla no puedan ignorarlo. Que ese día la Isla de Cuba se sacuda y aparezcan cintas amarillas en los árboles, en los balcones, en las personas, como quiera que se les ocurra usarlas, en las mascotas, como ustedes lo decidan, que esas cintas amarillas llenen al país y que no pueda ser ignorado, que no pueda dejarse de reportar al mundo que el pueblo cubano está esperando por cuatro de sus hijos que están presos en Estados Unidos.

La cinta amarilla es un símbolo que ha entrado en la cultura del norteamericano, que se inició durante la Guerra Civil inglesa cuando las esposas de los combatientes los esperaban con cintas amarillas.

Luego fue transmitido a la Guerra Civil de los Estados Unidos y a través del tiempo con sus altas y sus bajas, ha ido cambiando de significación hasta que en los años setenta del siglo pasado una canción que hizo época la volvió a poner en la cultura norteamericana.

La canción es una hermosa historia de un preso que está al salir de la cárcel y que lo único que le pide a su prometida es que si aún lo ama, ponga una cinta amarilla en un árbol. A través de la letra, de la lírica de la canción, se va desarrollando la ansiedad de ese hombre que va a salir de la cárcel y su espera por saber si en el árbol va a estar la cinta amarilla y cuando él llega al lugar lo que ve en el árbol son cien cintas amarillas.

A partir de ese momento esa cinta se ha convertido en un símbolo para el norteamericano que espera a alguien en una misión en el exterior, que espera a un soldado, que espera a un ser querido y ese es el mensaje que queremos que ustedes le hagan llegar al pueblo norteamericano: que sepan que el pueblo cubano está esperando a cuatro de sus hijos. Que no es solamente la familia, que no es solamente quien los conoce personalmente, sino que hay un país, hay un pueblo que está esperando a cuatro de sus hijos injustamente encarcelados en los Estados Unidos.

Contamos con ustedes para eso, confiamos en ustedes. Queremos que sea una jornada distinta y también queremos que sea la última jornada y creo que este es el momento de traerlos a casa y para eso contamos con el apoyo de ustedes.

Muchas gracias.

(Transcripción Danay Portal/Cubadebate)

 

Mensaje de René González al pueblo de Cuba

Mensaje a mi pueblo:

Queridos compatriotas:

De regreso al mundo del absurdo tras una muy breve visita a la patria que ha suscitado en algunos las más diversas elucubraciones -muchas de un nivel de insania que sólo los detractores de nuestra sociedad pueden ejercitar- es tiempo de saldar una deuda con nuestro pueblo a través de estas palabras. No van dirigidas a quienes esperaban criticarnos anticipando que mi estancia en Cuba se convirtiera en un acto político y ahora lo hacen porque resultó en un ejemplo de discreción; ni a los que auguraban que no regresaría y ahora se buscan las más disímiles racionalizaciones porque lo hice. Se trata del elemental deber ante un pueblo que recibió como suyo el alivio que significó este paréntesis, muchos de cuyos hijos en el mejor espíritu solidario y generoso esperaban seguir mi visita. Sólo a estos últimos las debo.

Como bien se informó la solicitud de mi viaje a Cuba tuvo un carácter humanitario en el marco de la letra y el espíritu de la figura jurídica de libertad supervisada. No se trató ni de un favor ni de una demanda política, sino de una situación prevista por las leyes y cuya solución fue tramitada en el más estricto apego a las mismas. En el mismo ánimo de respeto a la legalidad que nos ha guiado desde el principio de este proceso era imprescindible que no convirtiéramos mi estancia en la patria en algo que no se ajustara a la naturaleza de tal solicitud. En ello iba nuestra palabra y se ponía en juego el espacio moral que durante estos años hemos conquistado, los Cinco, en esta historia.

De lo anterior se desprende la poca exposición que se dio a la visita, y que puede haber parecido sorprendente para algunos. Estamos seguros de que esta explicación será comprendida por todos los que nos quieren, y que veían en mi estancia la posibilidad de algunas demostraciones públicas de regocijo y alegría.  Las limitaciones que impuso la naturaleza de mi viaje hicieron esto imposible, más allá de lo que se pudo propiciar espontáneamente en algunos lugares en que mi presencia era ineludible por razones de obligado agradecimiento o pasadas vivencias; añadidas las restricciones de tiempo dadas por el encuentro con mi familia y el compartir con mi hermano enfermo; motivo directo de mi viaje.

De mis breves andares por nuestras calles y del contacto espontáneo con parte de nuestro pueblo me traigo recuerdos imborrables, que me sirven de inspiración y me dan fuerzas. De cubanos de todas las procedencias recibí en estos días un cariño fluido, sincero, respetuoso de la condición de mi visita y de la discreción que requería, expresado en todas las maneras posibles. Sé que a través de cada uno de esos compatriotas me estaba llegando el afecto de los millones que hubieran querido estar al tanto de nuestra estancia. A todos -tanto los que me privilegiaron con su contacto como los que no- les quiero expresar mi profundo agradecimiento ya sea por sus muestras de generoso respeto como por sus expresiones de solidaridad y buenos deseos para con mi hermano.

De regreso al mundo del absurdo me dispongo a seguir en esta larga batalla porque se nos haga justicia. Era imprescindible que mi conducta en Cuba fuera de extrema moderación. Era impensable que no regresara. Me traigo en el corazón las intensas vivencias de estos hermosos catorce días junto a mi pueblo, con el que algún día celebraremos el regreso de los Cinco.

Por lo pronto a todos, en nombre de mi familia y en el propio, llegue nuestro más profundo agradecimiento.

Y en nombre de los Cinco, les reitero que no les fallaremos y seremos siempre dignos de ustedes.

Un fuerte abrazo.

René González Sehwerert Sigue leyendo Mensaje de René González al pueblo de Cuba

René González, de los Cinco, llegó a Cuba

René González, junto a su madre, sus dos hijas, y el hermano Roberto, a quien viene a visitar a Cuba.

Minutos después del mediodía de este viernes, arribó a la Patria, en visita privada y familiar, el Héroe de la República de Cuba, René González Sehwerert, uno de los Cinco luchadores antiterroristas cubanos condenados injustamente a cumplir largas sanciones de privación de libertad en cárceles norteamericanas.

Como es conocido, después de haber sufrido 13 años de injusta prisión, René se encuentra bajo un régimen de libertad supervisada, por otros tres años, durante los cuales deberá permanecer en los Estados Unidos, lo cual constituye una sanción adicional.

El 24 de febrero pasado, René había presentado, a través de su abogado, una moción de emergencia ante la Corte para el Distrito Sur de Florida, en la cual solicitó que se le autorizara a visitar a su hermano gravemente enfermo en Cuba.

Casi un mes después, el 19 de marzo, la jueza Joan Lenard, quien ha estado a cargo del caso de los Cinco desde el inicio de su proceso judicial, autorizó el viaje de René a Cuba por 15 días, bajo un grupo de condiciones: la obtención de todos los permisos necesarios para viajar a Cuba por parte del Gobierno de los Estados Unidos, la entrega del itinerario detallado del viaje, su localización en Cuba e información de contacto en el país, así como el mantenimiento de comunicación telefónica sistemática con su oficial probatorio. Asimismo, la Jueza dejó claro que todas las condiciones de la libertad supervisada de René permanecen invariables y tiene que regresar a los Estados Unidos en cuanto se cumplan dos semanas, a partir de la fecha del viaje.

La decisión de autorizar el viaje de René se corresponde plenamente con las condiciones establecidas para su libertad supervisada, las cuales permiten que viaje a Cuba, previa aprobación del oficial probatorio o de la jueza.

Incluso, el propio Gobierno de los Estados Unidos, que se ha opuesto a todas las mociones presentadas por René para que se le permita tanto su regreso definitivo a Cuba como la visita temporal a su hermano, reconoció que las condiciones de su libertad supervisada no le prohíben viajar a nuestro país. Al respecto, ya desde el 7 de marzo del 2011, la Fiscalía argumentó que “los términos de la libertad supervisada de René no le impiden viajar a Cuba durante ese período… Nada le impedirá solicitarle a su oficial probatorio (o a la corte, si le es negado por este) un permiso para viajar a Cuba a visitar a su esposa, sus padres ancianos u otros”.

En la moción presentada por su abogado, René expresó que cumplirá con los términos establecidos para la visita y regresará a los Estados Unidos.

Pese a las condiciones impuestas, nuestro pueblo, con hondo respeto, le da la bienvenida a la Patria a nuestro querido René y no ceja en la lucha por su regreso definitivo junto a sus cuatro entrañables hermanos.

La Habana, 30 de marzo de 2012

Tomado de Cubadebate

Jueza de Miami autoriza viaje de René González a Cuba

Marzo 2012 26 Comentarios

De izquierda a derecha: los hermanos Roberto y René González, junto a la madre de ambos Irma, en una visita a la cárcel de Marianna, donde estuvo preso René por 13 años.

De izquierda a derecha: los hermanos Roberto y René González, junto a la madre de ambos Irma Sehwerert, en una visita a la cárcel de Marianna, donde estuvo preso René por 13 años.

En la tarde del 19 de marzo de 2012 se conoció que la jueza Joan Lenard, de la Corte para el Distrito Sur de Florida, quien ha estado a cargo del caso de los Cinco cubanos presos injustamente en las cárceles de los Estados Unidos desde el inicio del proceso, aprobó la moción presentada por el abogado de René González que solicitaba que se le permitiera viajar a Cuba por dos semanas para ver a su hermano Roberto González, quien está gravemente enfermo.

La jueza ordenó, no obstante, que este viaje debe realizarse bajo un grupo de condiciones.

En esencia, René debe obtener todos los permisos necesarios para viajar a Cuba por parte del Gobierno de Estados Unidos, debe entregar el itinerario detallado del viaje, su localización en Cuba e información de contacto en el país, así como reportarse telefónicamente con su oficial probatorio.

Por último, la orden de la jueza deja claro que todas las condiciones de la libertad supervisada de René permanecen invariables y tiene que regresar a los Estados Unidos en cuanto se cumplan dos semanas, a partir de la fecha del viaje.

Carta de Antonio Guerrero, de los Cinco, al “brother” Roberto

 

 

Estremecido por la carta que René enviara a su hermano Roberto González, Antonio Guerrero le escribe ahora, aunque en la forma en que él sabe expresarse mejor: con unos versos llenos de amor

Querido hermano Roberto:

Acabo de leer la carta que René te envió. No necesita comentarios.Tú sabes que lo mío es la poesía, o el intento de poesía.

Seguro que te recuerdas de aquel intercambio en Miami, cuando me sorprendiste respondiéndome con un poema. Aun en aquellas condiciones supimos imponer la alegría y el verso sano, libre de odio, lleno de amor.

Y aquí acabo de escribir de un tirón, sin pensarlo mucho, estos versos bien sencillos, que parten de una frase de René en su carta: «Amar la vida y luchar por ella».
Aquí te va.

Amar la vida

A nuestro brother Roberto

Amar los días/de sol y tierra./Amar los tiempos/que se recuerdan./Amar las casas/nuevas y viejas./Amar la luz/y las tinieblas./Amar los trillos,/las carreteras./Amar el valle/como a la sierra./Amar las olas/sobre la arena./Amar el mar/y las riberas./Amar los patios,/las azoteas./Amar la noche/y las cigüeñas./Amar la luna/y las estrellas./Amar la lluvia,/la blanca niebla./Amar la nieve,/la primavera./Amar las flores/y las abejas./Amar el brillo/de las botellas./Amar el ruido/en las escuelas./Amar la prosa/y los poemas./Amar la arista/de las sorpresas./Amar los sueños/que nos desvelan./Amar lo justo/y la certeza./Amar el mundo/que nos contempla./Amar la patria/y la bandera./Amar la gente/que ama y que crea./Amar la paz,/nunca la guerra./«Amar la vida/luchar por ella».

Un fuerte abrazo.
¡Venceremos!

(Tomado de la AIN)

 

Carta de René González a su hermano Roberto

Hermosa carta. Solo el odio impide que tan humano reclamo no sea oído y tenido en cuenta. Respira Roberto, respira, como te pide tu hermano René, quien seguirá luchando por ambos y por todos nosotros.

 

 

24 de febrero de 2012

Mi Brother de toda la vida:

Nunca pensé tener que escribirte esta carta. Compartimos el mismo desapego por el intercambio epistolar, cosa de sobra demostrada durante nuestras respectivas misiones internacionalistas o –más conclusivamente- en la experiencia única de los últimos veinte años. En otras palabras, solo condiciones extraordinarias como las actuales me harían escribirla.

Si las condiciones fueran ordinarias estas cosas debería de estártelas diciendo personalmente, y muchas ni siquiera te las tendría que decir. Debería de ser suficiente para ti con esa lucha a brazo partido contra una enfermedad que busca devorarte, pero ha de añadirse a ella el enfrentamiento a una dolencia humana mucho más letal: el odio.

El odio que no me permite retribuirte todos tus esfuerzos con ese merecido abrazo que quisiéramos darte los Cinco.

El odio que no me deja unir mi risa a cada una de las ocurrencias que brotan de tu inmenso coraje.

El odio que me obliga a adivinar por la fuerza de tu aliento, a través del teléfono, el accidentado desplazamiento de las líneas del frente en esta batalla que libras.

El odio que me impone la angustia de no poder acompañar en tu cuidado a todos los que te quieren; y que me impide estar ahí para apoyar a Sary y a los muchachos.

El odio que me niega el presenciar cómo se crecen nuestros sobrinos, que se han hecho hombres y mujeres en estos años. ¡Qué orgulloso te puedes sentir de tus hijos!

El odio que no me permite simplemente abrazar a mi hermano. Que me obliga a seguir desde un absurdo y distante enclaustramiento un proceso del que debería ser parte, como cualquier otra persona que ha cumplido una sentencia de encarcelamiento, de por sí suficientemente larga, dictada precisamente por el odio; pero aún para él insuficiente.

¿Qué hacer ante tanto odio? Supongo que lo que hemos hecho siempre: Amar la vida y luchar por ella, tanto la nuestra como la de los demás. Enfrentar todos los obstáculos con una sonrisa en los labios, con la broma oportuna, con ese optimismo que nos inculcaron desde la infancia. Echar pa´lante, guapear, no rendirnos nunca; siempre juntos y bien cerca, por más que se empeñen en separarme de mis afectos para castigarnos con ello a todos.

Hoy me vienen a la mente aquellos hermosos días de tus tiempos de atleta. Tú en la piscina y nosotros en las gradas, gritando tu nombre mientras tú braceabas, y el sonido de nuestras voces que te llegaba intermitente cada vez que asomabas la cabeza para respirar. Luego nos contabas cómo a veces escuchabas tu nombre entero, a veces el principio y a veces el final. Entonces nos entrenamos para esperar a que sacaras la cabeza del agua y en ese preciso momento todos, al unísono, gritábamos tu nombre. No podías vernos, pero el clamor de nuestra presencia llegaba a ti y sabías que estábamos contigo aunque no pudiéramos intervenir directamente en la lidia que se desarrollaba en la piscina.

Hoy la historia se repite. Mientras te enfrentas con todas tus fuerzas a este reto te sigo animando, ahora sumado a la familia que entonces no habías construido. Aunque no puedes verme sabes que estoy ahí, junto a los tuyos que son los míos. Sabes que este hermano, desde su insólito destierro, desde la angustia de la separación forzada, en las condiciones de libertad supervisada más absurdas, desde la dignidad de su condición de patriota cubano como lo eres tú y desde el cariño sembrado por la sangre y las vivencias que nos unen, está y estará siempre contigo. Cada vez que asomes la cabeza podrás sentir mi clamor junto al de mis sobrinos.

¡¡Respira brother, respira!!

Te quiere tu hermano,

René

Tomado de Cubadebate

Mensaje de René, de los Cinco, a Fidel y Raúl

En la segunda parte de la Reflexión de Fidel titulada La voluntad de acero, el líder de la Revolución Cubana señala, y cito:

“El mismo domingo 9 de octubre en que René transmitió su valiente mensaje al pueblo de Cuba, grabó y filmó otro fraternal “Mensaje a Fidel y Raúl”. Por consejo de Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional, no se publicó ninguno de los mensajes hasta que el Oficial de Probatoria de la Corte Federal de la Florida, le comunicara formalmente las condiciones que le imponía en los tres años de “libertad supervisada”.

“Cumplido ya ese requisito me complace informar a nuestro pueblo el contenido textual de ese mensaje que tanto honra a nuestros héroes y expresa su comportamiento ejemplar y la voluntad de acero:

Querido Comandante:

Primero que todo un abrazo, mi agradecimiento, el sentimiento de aprecio no solamente por todo el apoyo que ha volcado usted sobre nosotros, por la forma en que ha movilizado a todo un pueblo y ha movilizado la solidaridad internacional a favor del caso nuestro, sino, en primer lugar, por habernos servido de inspiración, por haber sido el ejemplo que hemos seguido durante estos 13 años y por haber sido para nosotros una bandera tras la cual nunca íbamos a dejar de marchar.

Para nosotros esta misión no ha sido más que la continuación de todo lo que han hecho ustedes, de lo que la generación suya hizo por el pueblo cubano y por el resto de la humanidad.

Para mí es un placer enorme enviarle este mensaje, enviarle el abrazo temporal, que irá por esta vía, porque sé que nos daremos un abrazo finalmente; por mucho que intenten nuestros adversarios impedirlo, sé que nos vamos a dar ese abrazo.  Sé que los Cinco regresaremos porque usted lo prometió y porque ha movilizado la energía, lo mejor de la humanidad, la voluntad de todo el mundo para que eso suceda.

Para nosotros es un honor servir a la causa que usted inspiró en el pueblo de Cuba, ser seguidores de usted, seguidores del camino que usted y Raúl abrieron, y nunca dejaremos de ser merecedores de esa confianza que ustedes depositaron en nosotros.

A los dos, a usted, Fidel, a Raúl que ahora nos guía en esta nueva etapa difícil, compleja pero gloriosa en que estamos enfrascados para romper la dependencia económica que nos ata todavía y que impide que logremos construir la sociedad que queremos, les envío un abrazo de parte de los Cinco, les digo que siempre tuvimos confianza en ustedes.  Cuando estábamos solos en el hueco, cuando estábamos incomunicados, cuando no recibíamos noticias, cuando mis cuatro hermanos no sabían nada de su familia porque no se les podía decir, siempre tuvimos confianza en ustedes, siempre supimos que ustedes no abandonarían a sus hijos, porque siempre supimos que la Revolución nunca abandonaba a quienes la defendían.  Por eso es que merece ser defendida y por eso es que siempre lo haremos.

Y aunque no estoy seguro de que merezcamos todos los honores que se nos han hecho, sí le puedo decir que el resto de vida que nos queda será dedicado a merecerlo, porque ustedes nos inspiran, porque ustedes son la bandera que nos enseñó cómo comportarnos y hasta el fin de nuestros días trataremos de ser merecedores de la confianza que ustedes depositaron en nosotros.

Para mí ahora esto es una trinchera en la que seguiré en el mismo combate a que ustedes me convocaron y voy hasta el final, hasta que se haga justicia, a seguir sus órdenes, a hacer lo que haya que hacer.

Y les digo a Fidel y a Raúl: ¡Comandantes, los dos, ordenen!

René González: “Voy a seguir luchando”

Ayer fueron mostradas las primeras imágenes de René González, uno de los Cinco Héroes, recién a su salida de la cárcel de Marianne, Florida, donde terminó de cumplir el injusto encierro de 13 años.

Cubadebate les ofrece el video donde aparece René González, el primero de los Cinco liberados en Estados Unidos, a la salida de la prisión de Marianna, en la Florida, el viernes 7 de octubre de 2011, a las 4:30 de la madrugada, y en un emotivo encuentro con sus hijas, su papá Cándido y su hermano Roberto.

“Listo para seguir luchando hasta que me muera”, fueron sus primeras palabras después de abrazar y besar a sus hijas, Ivette e Irmita, quienes filmaron el momento en que se encuentran con él a la salida de prisión.

El testimonio gráfico fue transmitido por el programa Mesa Redonda Informativa, de la Televisión Cubana.

“Mi amor, mi tesoro. ¿Cómo tú andas? (…) dicen ellas que estoy de lo más lindo. Aquí está tu hija mayor tomándome películas. Están lindísimas las dos”, le contó por teléfono a su esposa, Olga Salanueva -quien no obtuvo permiso de EEUU para viajar al lado de René.

Añadió que en vísperas de la salida de la cárcel fue confinado al “hueco” (la celda de castigo) por las autoridades carcelarias: ”Me pasé ahí en el hueco el resto de la noche, dormí bien y me levantaron. Brinqué como un resorte. Todo rapidísimo; desde que me abrieron el hueco hasta que salí: 10 minutos”, dijo.

A René también se le ve cantando “El Mayor”, la canción de Silvio Rodríguez, mientras va con sus hijas y su hermano Roberto en el auto que lo lleva al lugar donde residirá en la Florida, mientras cumple un régimen de libertad provisional por tres años impuesto por la jueza Joan Lenard.

“Me estoy acordando de Gerardo”, dijo René mientras ya se ve la luz de la mañana y suena en el audio del carro “El Necio”, también de Silvio.

El antiterrorista cubano se presentó hoy junto a su abogado Philip Horowitz ante las autoridades designadas para supervisar su caso.

René, uno de los Cinco, sale hoy de la cárcel de Marianna

Hoy sale de la cárcel René González, uno de los Cinco cubanos presos en los Estados Unidos desde 1998 con penas tan exageradas como injustas, pero no podrá regresar a Cuba debido a una orden judicial que lo obliga a estar tres años más en libertad supervisada.

Gracias a la corresponsal de Telesur, Aissa García, Cubadebate reproduce las fotos tomadas ayer del penal de Marianna, en el norte de la Florida, donde ha permanecido preso René. De ahí se le verá salir hoy -a hora aún no precisada- para encontrarse con sus hijas Ivette e Irmita, su padre y su hermano Roberto. A Irma Sehweret, la madre de René, Estados Unidos no le otorgó la visa para esperar la salida de su hijo.

Tampoco estará Olga Salanueva, su esposa, castigo adicional que ha padecido René en estos años de encierro. En declaraciones a Telesur este jueves, Olguita dijo: “No me han dado nunca una visa. Estoy pidiendo, tengo el derecho de pedir un permiso para estar en Estados Unidos con mi esposo, y tampoco se me ha otorgado este derecho.”

En Miami, los grupos que apoyan la liberación de los Cinco, respetarán la intimidad de René para reunirse con sus familiares después de tantos años de injusto confinamiento, y seguirán denunciado el ambiente de odio e histeria contra Cuba que reina en esa ciudad, de acuerdo con declaraciones a Cubadebate de Gloria la Riva, coordinadora del Comité Nacional por la Liberación de los Cinco.

“Voy a estar en Miami este 7 de octubre y vamos a respetar la privacidad de René, que se reencuentra después de tantos años con su familia. Denunciaremos las palabras tan peligrosas de la congresista Ileana Ros, quien acaba de abogar por la violencia contra René… Esta es una de las razones por las que él no debe estar ni un minuto en Estados Unidos”, aseguró Gloria.

René tiene doble nacionalidad porque nació en Chicago, pero regresó con su familia a Cuba en 1961. Él pidió volver a la isla junto a su esposa e hijas, pero el 16 de septiembre, la jueza del distrito sur de Florida, Joan Lenard, rechazó la moción de la defensa con la solicitud de su regreso.

Fue detenido el 12 de septiembre de 1998 junto con Gerardo Hernández, Ramón Labaniño, Antonio Guerrero y Fernando González, quienes monitoreaban a grupos terroristas de la Florida, responsables de miles de muertes tanto en Cuba como en otros países, incluido EEUU.

Gloria la Riva: Declaraciones para CubadebateImagen de previsualización de YouTube

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Caso de los Cinco: otra nueva injusticia

El 16 de septiembre de 2011 la Jueza Joan A. Lenard, del Distrito Sur de la Florida, rechazó la Moción para Modificar las Condiciones de la Libertad Supervisada presentada por René González el 16 de febrero de 2011, afirma hoy el sitio digital Antiterroristas.cu

El 7 de marzo el Gobierno había presentado su respuesta oponiéndose a esta moción, a la cual la defensa respondió el 25 de marzo de 2011.

En la respuesta de la defensa, René solicitó modificar las condiciones de su libertad supervisada de forma tal que se le permitiera viajar a y residir en Cuba, en lugar de cumplir los tres años de libertad supervisada en Estados Unidos después de salir de prisión el próximo 7 de octubre.

La Jueza consideró que la moción de René es prematura porque el período de libertad supervisada no comienza hasta tanto el individuo salga de prisión y se necesita que pase cierto tiempo antes que la Corte sea capaz de evaluar de forma apropiada las características del acusado.

René fue sentenciado a 15 años de prisión más tres años de libertad supervisada que incluye condiciones especiales que le prohíben “acercarse a o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos terroristas,” lo cual es reiterado en la decisión de la Jueza.

¿Qué sucederá entonces a partir del 7 de octubre? ¿Irán los agentes del FBI a capturar a los terroristas en los lugares donde ellos “saben que están o frecuentan”? ¿O se dedicarán a vigilar a René para asegurarse que él no moleste a los terroristas?